Francia impulsa el gran debate sobre la identidad


Unos inmigrantes indocumentados, procedente de Rumaní­a, aterrizaron en el aeropuerto de Lille-Lesquin, al norte de Francia. Debido a la diversidad francesa, formada por el alto grado de inmigración, el presidente Sarkozy ha llamado para un diálogo sobre identidad nacional. FOTO LA HORA: AFP PHILIPPE HUGUEN

El Gobierno francés lanzará un «gran debate sobre la identidad nacional» considerado por la izquierda como una «peligrosa» maniobra electoralista del presidente del paí­s, Nicolas Sarkozy, debilitado en la mitad de su mandato por polémicas que disgustaron a su electorado de derecha.


«Quiero lanzar un gran debate sobre los valores de la identidad nacional, sobre lo que significa ser francés hoy en dí­a», afirmó el domingo el ministro francés de Inmigración, Eric Besson.

Ese debate desembocará, entre enero y febrero, en un «gran coloquio» que sintetizará el resultado de reuniones que las autoridades locales mantendrán con las «fuerzas vivas» sobre «qué es ser francés, cuáles son los valores que nos unen, cuál es la naturaleza de los ví­nculos que hacen que seamos franceses y de los cuales debemos estar orgullosos», precisó el ministro.

«Es necesario reafirmar los valores de la identidad nacional y el orgullo de ser francés», afirmó Besson, en cuya opinión «serí­a bueno que los jóvenes franceses tengan una vez por año la ocasión de cantar la Marsellesa».

El anuncio del ministro francés de Inmigración, que en 2007 abandonó estrepitosamente las filas del Partido Socialista (PS) francés para convertirse en un ferviente militante «sarkozysta», interviene en la mitad del mandato presidencial de Nicolas Sarkozy (en el poder desde mayo de 2007) y tras una serie de polémicas que debilitaron al jefe de Estado.

A principios de septiembre el ministro del Interior -antes de Inmigración-, Brice Hortefeux, declaró que «es cuando hay muchos cuando hay problemas», en alusión a los inmigrantes. Más tarde, el ministro de Cultura, Frederic Mitterrand, fue el centro de una tormenta a raí­z de un libro que publicó en 2005 sobre experiencias de turismo sexual que admitió haber vivido.

Y cuando todaví­a no se habí­a apagado esa polémica, se anunciaba que Jean Sarkozy, estudiante de derecho de 23 años, serí­a candidato a la presidencia del Establecimiento Público de Urbanismo de La Defense (EPAD), organismo que gestiona uno de los barrios de negocios más importantes de Europa, denunciado como un «acto de nepotismo» por la oposición y la prensa extranjera.

La identidad nacional, tema predilecto de la ultraderecha y uno de los ejes de la campaña presidencial de Sarkozy, reaparece cuando el í­ndice de popularidad del mandatario galo no supera el 38% y en el horizonte están las elecciones regionales de marzo próximo, una prueba de mitad de mandato.

En 2007 Sarkozy recuperó buena parte del electorado del Frente Nacional (FN, extrema derecha) de Jean Marie Le Pen que se derrumbó al 4,3%.

Besson calificó de «grotescas» las acusaciones en su contra de aplicar las tesis del FN, tras la expulsión de tres afganos, devueltos a un paí­s en guerra.

En este contexto, un debate referido a una ley sobre la prohibición de la burqa promete regresar a la escena polí­tica francesa.

«Puede discutirse la oportunidad de una ley (…) pero (…) la burqa es contraria a los valores de la identidad nacional», sostuvo Besson el domingo.

Sarkozy afirmó en junio pasado que la burqa -velo integral que llevan las mujeres sobre todo en Afganistán- «no será bienvenida en la República francesa» pues «no es una señal religiosa, es una señal de servidumbre».

Francia, de tradición laica, es el único paí­s europeo que adoptó, en 2004, una ley que prohí­be el «uso de signos religiosos ostensibles» en la escuela como el velo islámico.

Una misión parlamentaria dará a conocer sus conclusiones sobre la burqa en Francia, donde vive la mayor comunidad musulmana de Europa (unos cinco millones de personas).

«Creo que hacer una ley sobre la burqa no es la mejor manera de erradicarla (…) pues se corre el riesgo de que los musulmanes sientan que se busca estigmatizar al islam», opinó este lunes la ex ministra de Justicia socialista Elizabeth Guigou, que afirmó no obstante «detestar» esa vestimenta.

Abrir un debate sobre la identidad nacional «es peligroso», reaccionó el diputado socialista Vincent Peillon. Según su colega Jean Christophe Cambadelis, es «demasiado burdo» el anuncio del Gobierno en medio de una «gestión calamitosa de la inmigración (…) y golpeado por las encuestas».

En todo caso, el ministro de Inmigración consideró que «nunca debimos abandonar en manos del Frente Nacional una serie de valores que forman parte del patrimonio republicano».

El anuncio del ministro francés de Inmigración, que en 2007 abandonó estrepitosamente las filas del Partido Socialista (PS) francés para convertirse en un ferviente militante «sarkozysta», interviene en la mitad del mandato presidencial de Nicolas Sarkozy (en el poder desde mayo de 2007) y tras una serie de polémicas que debilitaron al jefe de Estado.