Refugiados de Waziristán mal vistos por temor de talibanes


Huyendo de los combates entre talibanes y soldados paquistaní­es en las zonas tribales, Haji Abdulá esperaba ser bien recibido al llegar a la zona segura más cercana, pero su desilusión fue inmediata: «Me trataron como si fuese en kamikaze en potencia», dijo.


«Es simplemente humillante. Cuando saben que formamos parte de la tribu de los Mehsud, la gente nos considera como terroristas dispuestos a hacer estallar todo», denunció este abuelo de 67 años, acompañado por cinco hijos y siete nietos.

Según las Naciones Unidas, unas 140 mil personas han huido de la ofensiva del ejército iniciada hace ochos dí­as en Waziristán del Sur, feudo de los talibanes paquistaní­es y sus aliados de Al Qaeda, en las zonas tribales del noroeste del paí­s.

El ejército paquistaní­ calcula que los desplazados son ya más de 200 mil.

Pero los habitantes de Dera Ismail Jan, donde muchos han encontrado refugio, se muestran hostiles con los refugiados, en su mayorí­a de la tribu Mehsud, a la que pertenece Hakimulá Mehsud, jefe del Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP), responsable de una ola sin precedente de atentados que ha dejado casi 2.300 muertos en dos años.

Los habitantes de la ciudad estiman tener todas las razones del mundo para sospechar de los refugiados, temiendo que entre ellos haya partidarios de los talibanes e incluso terroristas.

«Esa gente representa un peligro cierto para la seguridad, pues la mayorí­a pertenece a la tribu de los Mehsud y son simpatizantes de los talibanes», comentó Adeel Shahzad, vendedor en una zapaterí­a.

Dera Ismail Jan, donde vive una importante comunidad chiita, ya fue blanco de numerosos atentados en los últimos 18 meses.

«Hemos recibido órdenes muy claras del gobierno provincial para vigilar a los refugiados, pues la situación podrí­a deteriorarse con su llegada», confirmó el jefe de la policí­a distrital, Gul Afzal Afridi.

«Según informes de los servicios de inteligencia, muchos refugiados son partidarios de los talibanes», agregó, precisando que decenas de retenes fueron establecidos en la ciudad para vigilar a los desplazados.

Las patrullas de la policí­a y del ejército son omnipresentes, de dí­a como de noche, y el acceso a los hospitales y a los hoteles está estrictamente controlado, constató un periodista de la AFP.

Para el centro de reflexión International Crisis Group (ICG), el clima de hostilidad entre pashtunes de las zonas tribales y de las regiones limí­trofes llega al extremo de rechazar la asistencia a los desplazados del Waziristán.

«La mayorí­a de los desplazados de las zonas tribales no reciben la ayuda necesaria ni compensación por la destrucción de sus propiedades» en los combates, destacó un informe publicado la semana pasada.

En el terreno, en el contexto de la ofensiva contra los talibanes, éstos mataron a cinco soldados paquistaní­es en el distrito de Waziristán del sur, según una fuente oficial.

En el mismo distrito, el sábado en la noche, un helicóptero del ejército se estrelló debido a un «error técnico», provocando la muerte de seis soldados, según el ejército.

Los talibanes dijeron haber derribado el aparato.