Para celebrar en grande la Vuelta Ciclí­stica


Estamos a la mitad de la 50 edición de la Vuelta Ciclí­stica a Guatemala. Hoy se cumplió el dí­a de descanso, y mañana, el pelotón partirá en la llamada «Prueba Reina», ya que pedalean desde Retalhuleu hasta las alturas quetzaltecas. Usualmente, quien quede de lí­der en esta etapa, conserva la posición hasta el circuito final en la capital.


Por ser las Bodas de Oro de este popular evento deportivo, era de suponer que la dirigencia del ciclismo se esforzara por tener una competición de altura. Sin embargo, la falta de recursos, como siempre, ha fallado a la hora buena, salvo algunos fieles patrocinadores.

Pese a ello, la Vuelta a Guatemala aún conserva su mí­stica. De a poco, las etapas se van refinando y se van puliendo. Se van encontrando etapas que se van haciendo legendarias, como la de ayer, la contrarreloj de Escuintla a Santa Lucí­a Cotzumalguapa, la meta en el final de la cuesta de la Eterna, la llegada a Cobán o la misma Prueba Reina.

Estas etapas, aunque cortas, comparadas con las grandes competiciones del mundo, logran sacar el mejor esfuerzo de los participantes, y permite, al final de todo, establecer quién es el más regular en todo tipo de alturas y latitudes.

Aunque no se haya publicitado tanto, la Vuelta Ciclí­stica cuenta con un buen nivel en cuanto a sus competidores. Algunos colombianos, costarricenses, mexicanos y venezolanos, campeones acá y en otras vueltas competitivas, están haciendo de esta carrera un espectáculo deportivo.

La Vuelta, cabe decirlo, ha sido siempre una fiesta para el municipio en que llega, debido al gran despliegue publicitario. Pero, sobre todo, esta edición está siendo una verdadera fiesta competitiva, ya que los ciclistas presentan buen nivel.

Es cierto, quizá hubiéramos esperado una organización más pomposa por ser las Bodas de Oro, pero esto no pudo ser posible. Sin embargo, creo que sólo hay un detalle que los guatemaltecos exigen para celebrar en grande estos 50 años: que un chapí­n gane la vuelta.

Por Mario Cordero ívila