La eterna polémica del árbitro y su incidencia en el resultado


Los árbitros siempre han estado al centro de la polémica, pero ahora reciben más crí­ticas, debido a que la tecnologí­a hace más evidentes sus fallos. FOTO LA HORA: ARCHIVO

Se imagina qué hubiera sucedido si el árbitro hubiera anulado aquel famoso gol de Maradona, denominado como «La mano de Dios». Esa anotación encaminó a la victoria de Argentina contra Inglaterra, en los cuartos de final del Mundial de México 86.


En los playoffs del béisbol de las Grandes Ligas, ha habido muchas quejas por decisiones de los umpires. FOTO LA HORA: ARCHIVOEl futbol americano ha sido de los primeros deportes en permitir la revisión electrónica para rebatir decisiones arbitrales. FOTO LA HORA: AFPDiego Maradona es el beneficiario de uno de los errores arbitrales más

Si se hubiera anulado, quizá Maradona, en vez de envalentonarse, se le hubiera bajado la moral, o quizá hubiera jugado con una tarjeta amarilla, incluso, y tal vez no hubiera anotado luego el gol desde el medio campo, toreando a cuanto inglés se le opusiera.

Y quizá, Argentina no hubiera ganado, y no hubiera accedido a la semifinal contra la débil Bélgica, sino que hubiera sido Inglaterra que jugarí­a la final contra Alemania, y otra historia se estarí­a contando.

Pero no fue así­. Simplemente, a un árbitro no se le puede echar el peso de toda una historia de especulaciones.

Sin embargo, comúnmente, el árbitro es el primero en sufrir el embate de toda una afición, que quiere encontrar explicaciones de por qué su equipo pierde. Primero es el árbitro, después podrí­a ser el entrenador, luego los jugadores, por último la dirigencia.

Un árbitro poco o nada de incidencia puede tener en la historia, y prueba de ello es que ahora nadie recuerda, en la punta de la lengua, quién fue ese árbitro del Argentina-Inglaterra que permitió un gol con la mano, y nadie duda de que, a pesar de esa infracción, Maradona fue un gran jugador y que Argentina mereció con creces ganar el Mundial.

UNA HISTORIA DE SEí‘ALAMIENTOS

¿Será que los árbitros se equivocan más ahora? No, probablemente. Aunque sí­ han de ser más discutidos, sobre todo por el avance de la tecnologí­a, que permite ver, con detenimiento y de cerca, lo que realmente ocurrió.

Pero las quejas contra los árbitros, si se ha dado usted cuenta, casi siempre tienen dos opciones: a) o son señalamientos de que favorecen a los equipos grandes, o b) es la excusa para un equipo grande para indicar por qué se perdió.

En ambos casos, pareciera que los árbitros tuvieran un contubernio con los poderosos, para que ganen sí­ o sí­, como que si en lugar de réferis profesionales, fueran aquellos actores que fungí­an de jueces en la lucha libre de espectáculo, aquella que parece más telenovela que deporte, como Titanes en el Ring, en donde favorecí­an al malo o al rudo, y perjudicaban al buenazo de Martí­n Karadajián, el Santo o el Rayo Chapí­n.

Sin embargo, visto desapasionadamente, y sin entrar en detalles de un caso en particular de nuestros equipos favoritos, debemos reconocer que los árbitros comúnmente se equivocan. Y hay que reconocer que tienen derecho a equivocarse.

Ello no implica que el sistema del deporte esté mal. El árbitro simplemente se equivoca, y hace mal. Pero ello también le perjudica a él. Al igual que un equipo deportivo, cuyo objetivo es llegar hasta las instancias finales, el árbitro tiene como objetivo ser el mejor en el ramo y pitar, ¿por qué no?, la final del Mundial de futbol.

Pero los lugares en partidos más importantes sólo están destinados a los mejores árbitros, a los que tienen mejor condición fí­sica, mejor visión, mejor criterio para desenmarañar situaciones difí­ciles. Los que cometan más errores, simplemente no les dan más partidos o los degradan a ligas menores.

En cambio, a los perniciosos, los suspenden y de por vida. Pero eso casi nunca pasa.

Así­ que reitero el derecho que tienen los árbitros a equivocarse, sin que ello implique a que estén inmersos dentro de una mafia que arregla los partidos. Al menos, la presunción de la inocencia es válida hasta para el deporte.

El problema radica en la pasión que despierta el deporte y que el aficionado cree que perjudica a su equipo, y cuando se beneficia por un error, no lo reconoce y considera que se ganó por lo bueno que es el conjunto de sus simpatí­as. Además, otro factor que incide es el alto desarrollo de la tecnologí­a que ahora permite determinar con la máxima precisión, cuántos milí­metros separan a un strike de una bola.

EL CASO DEL Bí‰ISBOL

Recientemente, en los playoffs del béisbol de Estados Unidos, ha habido algunas decisiones y crí­ticas en contra de los árbitros, lo que ha provocado que nuevamente haya un debate sobre si se necesita de la tecnologí­a para la revisión de decisiones, como ya existe en otros deportes, como el fútbol americano y el tenis.

Una de las decisiones controvertidas fue la declaración de un foul de un batazo de Joe Mauer, de los Mellizos de Minnesota, en la serie contra los Yankees de Nueva Cork. El umpire Phil Cuzzi fue el responsable de tal decisión, pese a que la repetición en televisión demostró que cayó en zona buena.

También contra los Yankees, sólo que de parte de los Angelinos de Anaheim, el umpire Tim McLelland no vio una doble play, que la tecnologí­a sí­ podí­a demostrar.

En la serie entre los Dodgers y los Filis, el umpire de home tení­a una zona de strike muy reducida, lo cual era reiteradamente demostrado por la tecnologí­a de la emisora de televisión.

El comisionado de las Grandes Ligas no ha permitido que se utilice la tecnologí­a, y como paliativo a indicado que sólo umpires con experiencia en Serie Mundial serí­an los elegidos. Sin embargo, la experiencia no parece contar a la hora de los errores.

Volvamos a los mismos ejemplos. Tim McLelland: Tiene 58 años de edad y 27 temporadas en Grandes Ligas. Ha trabajado en 3 Juegos de Estrellas, 5 Series Divisionales, 9 Series de Campeonatos y 4 Series Mundiales.

En el cuarto juego de la Serie de Campeonato entre Yankees y Anaheim se equivocó dos veces (con una doble matanza en tercera a favor de los Yankees y luego con pisa y corre en contra de NY).

Dale Scott: Tiene 50 años de edad y 24 temporadas en MLB. Ha laborado en 2 Juegos de Estrellas, 8 Series Divisionales, 5 Series de Campeonato y 3 Series Mundiales. En el cuarto juego de la Serie de Campeonato entre Yankees y Anaheim llamó quieto un claro out a Nick Swisher en 2B en un viraje del lanzador John Lackey.

Phill Cuzzi: Tiene 54 años de edad y 11 temporadas en Grandes Ligas. Laboró en el Juego de Estrellas del 2008, 2 Series Divisionales y 2 Series de Campeonato. En la undécima entrada del segundo partido de la Serie Divisional de Yankees y Minnesota llamó foul un batazo de Joe Mauer que cayó al menos un pie dentro del campo y que debió ser un doble por regla abriendo el episodio. Posiblemente la serie se empataba si Cuzzi hací­a bien su trabajo.

Jerry Meals: Tiene 48 años de edad y 12 temporadas en MLB. Ha trabajado en un Juego de Estrellas (2008), dos Series de Campeonato y 3 Series Divisionales. En el tercer juego de la Serie Divisional entre Filadelfia y Rockies en Colorado, cantó como bueno un batazo de Chase Utley que picó en foul antes de salir hacia adelante y que probó ser clave para decidir la serie.

Ron Kulpa: Tiene 41 años de edad y 11 en MLB. Ha participado en un Juego de Estrellas, cinco Series Divisionales, una Serie de Campeonato y las semifinales del Clásico Mundial de Béisbol del 2009. En la misma jugada en que Meals no vio el foul de Utley, Kulpa cantó quieto en primera base un claro out hecho por el lanzador Huston Street y el 1B Todd Helton. Cuando Utley bateó habí­a un corredor en segunda base (Jimmy Rollins), quien avanzó a tercera y posteriormente anotó con elevado de Ryan Howard para quebrar un empate 5-5 y dale a Filadelfia ventaja 2-1 en la serie. El batazo debió ser foul (primero) o out en la inicial (segundo), pero nunca ser un factor en el partido.

CB Bucknor: El jamaiquino tiene 11 temporadas en Grandes Ligas. Ha laborado en dos Series Divisionales, una Serie de Campeonato y el Juego de Estrellas del 2005. También en la serie inaugural del 2004, entre Yankees y Tampa Bay, en Japón. En el primer partido de la Serie Divisional de Boston y Anaheim falló dos veces en jugadas en primera base que envolvieron al inicialista Kevin Youkilis y al corredor Howie Kendrick. En ambas ocasiones afectó a los Medias Rojas y favoreció a los locales. En una encuesta del 2006 realizada por Sports Illustrated entre los jugadores, Bucknor fue declarado como el peor árbitro de Grandes Ligas.

LA TECNOLOGíA AL ARBITRAJE

Algunos deportes han implementado la tecnologí­a para poder tomar mejores decisiones. Por ejemplo, el futbol americano ha implementado el derecho a retar las decisiones de los jueces, que implica la revisión, por parte del réferi principal, de la jugada.

Cada entrenador en jefe tiene derecho a retar dos veces por cada medio tiempo las decisiones de los árbitros. Sólo en caso de tener razón en las dos veces, se le otorga una tercera oportunidad. Pero si, a cambio, no tiene la razón, se le quita el derecho a un tiempo fuera.

Hasta el momento, el recurso ha permitido el cambio de rumbo de partidos. Sin embargo, las correcciones a las decisiones no se deben a errores en los réferis, sino a cuestiones de criterio.

En el tenis, el jugador también tiene derecho a limitados recursos de revisión. Sin embargo, hasta el momento, el margen demostrado de error de los árbitros es muy bajo, ya que la mayor parte de las revisiones el jugador no tiene la razón.

Pese a estas estimaciones, las revisiones electrónicas ofrecen su cuota de emoción al juego, y favorece al espectáculo, porque el recurso se ha utilizado como estrategia también, y no sólo como una solicitud de ejercer justicia.

Sin embargo, no cabe duda de que el error arbitral también es un factor para tomar en cuenta, así­ como el clima, por ejemplo. Un fallo errado -sin pretender beneficiar a alguno de los equipos- también ha sido factor, incluso para finales de campeonatos, tal como fue aquel gol validado en la final del Mundial de Futbol de Inglaterra 1966.

PELIGROS

Pero, pese a que pareciera que el error arbitral tiene su cuota de emoción, la falta de tino de un árbitro no sólo puede implicar una derrota, sino que atentar contra la integridad fí­sica de los jugadores.

Manuel Pellegrini, técnico del Real Madrid, se ha mostrado preocupado por las lesiones de sus jugadores. En primera instancia, si un equipo está plagado de suspendidos, se culpa al preparador fí­sico. Sin embargo, sólo seis de los 21 lesionados ha sido por dolores musculares, y la mayorí­a ha sido por el excesivo juego brusco.

Según el técnico merengue, esto es preocupante, creen que los árbitros prefieran mirar hacia otro lado. Por compararlo con el Barí§a, en el cuadro azulgrana se han producido esta temporada 10 bajas por lesión y ocho de ellas han sido por cuestiones musculares. De lo que se deduce que al Madrid le pegan más fuerte que al Barí§a.

Como dice Iker Casillas, «no es excusa, pero nos están perjudicando las lesiones». Los que deben tomar nota son los árbitros: el Madrid ha tenido 15 lesionados por traumatismos y es hora de proteger a los verdaderos artistas de este negocio llamado fútbol. Todo sea por el espectáculo.