En lo que va del año, 72 policías han muerto, de ellos 27 estaban de servicio cuando fueron asesinados; en los últimos días los agentes han sido víctimas de una cadena de asesinatos atribuidos al crimen organizado, lo que a criterio de analistas evidencia la vulnerabilidad y la falta de capacidad de respuesta de los miembros de la institución.
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El ministro de Gobernación, Raúl Velásquez, afirmó que luego de la serie de asesinatos contra miembros de la institución policíaca, se han tomado las medidas de prevención necesarias para disminuir la violencia.
Según el funcionario estos hechos fueron planificados desde las cárceles del país, luego de los traslados de reos de alta peligrosidad a Fraijanes 2, que hasta hoy suman cincuenta y dos.
A criterio de Velásquez, la Policía tiene la capacidad de respuesta necesaria, pues aunque algunos han pagado con su vida los ataques perpetrados en su contra, también se ha evitado por lo menos quince atentados, afirmó recientemente.
Donald González, director de comunicación de la Policía Nacional Civil (PNC), refuerza esta versión, e indica que lo sucedido en los últimos días se debe a que han sido «ataques sorpresivos e inesperados».
«Por supuesto, lo que ha pasado es que sólo se ha publicitado los ataques, pero regularmente no se publica lo que se evita», afirma González.
Asimismo, indica que los agentes son preparados en la academia de la institución para reaccionar frente al crimen y la delincuencia organizada, pero no siempre pueden estar con la pistola en la mano.
«Los policías no pueden andar como pistoleros del Oeste, con la pistola en la mano, listos para disparar y después averiguar quién era. Nuestros agentes tienen que tener en mente y conciencia que la persona que está en un vehículo, que la persona que está en otro lugar evidentemente puede ser un sospechoso, pero sobre todo es un ciudadano a quien debe respetarse», dice el representante de comunicación.
Al ser consultado González sobre la calidad de armamento y caducidad del mismo, afirma que el personal está dotado de armas de diferente calibre, y aunque existen problemas con la caducidad del equipo, este armamento todavía puede ser aprovechado; pero aún más los arsenales incautados al narcotráfico, ya que sería bueno utilizarlos por las fuerzas de seguridad en lugar de estar guardados en bodegas.
OPINAN
Eleonora Muralles, de la asociación Familiares y Amigos contra la Delincuencia Organizada y el Secuestro (FADS) considera que existe debilidad en la capacidad de respuesta de la PNC, pues desafortunadamente hay muchos factores que influyen en esta situación.
La representante de FADS dice que existe vulnerabilidad institucional, ya que la corrupción es un problema que no se termina de resolver y repercute en la preparación de los policías, quienes no pueden ser mejor instruidos.
La profesional afirma que podría existir un grupo élite con capacidad de respuesta para combatir el crimen; sin embargo, éste es un pequeño porcentaje.
Según Muralles, las soluciones para el fortalecimiento y mejor funcionamiento de la institución, son la estabilidad de los funcionarios del Ministerio de Gobernación (Mingob) y directores de PNC, así como regirse por el reglamento disciplinario y la dignificación del policía, que es uno de los puntos más importantes.
Helen Mack, de la Fundación Myrna Mack, coincide con Muralles, pues considera que la corrupción prevalece y no permite la capacitación y dignificación de los miembros de la institución policíaca.
«En la medida que no quieran reconocer que la Policía es una carrera profesional no se va a lograr estimular a que otros quieran meterse a la carrera de policía. Después de la muerte de pilotos, a los que más matan son policías y qué reconocimiento hay… porque a veces ni seguro tienen», dice la analista en seguridad.
Mack opina que para que la policía responda adecuadamente ante el crimen y la delincuencia, es importante la voluntad política que ayude verdaderamente al mejor funcionamiento de los agentes y su institución.
Por su parte, Mario Polanco, del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), afirma que se percibe deficiencia en el accionar de la PNC, pues aunque existen buenos elementos policíacos, desafortunadamente hay poca voluntad de los funcionarios de la cartera del Interior para mejorar la capacidad de respuesta de la PNC.
Polanco reitera que hay corrupción en los puestos altos y medios de la institución que buscan evitar el mejor desempeño de los efectivos, además afirma que es lamentable se ofrezcan pocos recursos económicos para las fuerzas de seguridad, que resguardan la vida de los guatemaltecos.
«La actitud de las autoridades es un tanto negativa por no fortalecer la institución, para nosotros existe poco interés, yo creo que es allí, no es tanto por la gente de calle que está realizando distintas actividades de trabajo», afirma el representante del GAM.
Por su parte, los miembros de la PNC admiten que las debilidades de la Policía se originaron desde hace ocho años, cuando se detuvo la capacitación de los miembros de la institución.
«La falta de capacitación de nuevos elementos durante ocho años, si tuviera la policía el mínimo de elementos que debiera tener tendría mejor cantidad de gente operacionalmente hablando, tendría mejor despliegue territorial, tendría mayor cantidad de investigadores; buena parte de la responsabilidad de lo que podría estar pasando puede ser el no preparar durante tantos años nuevos elementos», concluye Donald González, en alusión a una de las principales debilidades de la PNC.
Donald González
Vocero de la PNC
Hellen Mack
Activista de derechos humanos
Mario Polanco
Representante del GAM
Aunque desde hacía varios días serenazgos y comisarías ubicados en lugares como las zonas 18 y 12 habían sido atacados, no se reportaba el deceso de ningún policía.
Fue hasta el 8 octubre cuando se reportó la muerte de Rafael Osorio Paz, de 41 años y de Ramiro Caal Ja, de 29, quienes fueron muertos a tiros en la colonia Mezquital, zona 12, cuando realizaban un patrullaje a pie por el sector.
Ese mismo día resultó herido Giancarlo Garrido Valdez, quien integra la división de Policía de Mercados y se encontraba resguardando el mercado de Guajitos en la zona 21.
También en la colonia Atlántida, zona 18, fue atacada una unidad de Escuelas Seguras, donde se conducía Natalio Rivas Cardona, junto a otro policía, quien tuvo que ser trasladado a un centro asistencial. En el lugar quedaron varios casquillos AK-47 y 9 milímetros.
Mientras que en la 41 avenida y 9ª. calle de la colonia Monja Blanca, zona 5, desconocidos arremetieron contra una subestación policial, al lanzar una granada que no explotó.
El 10 de octubre, en el kilómetro 41 de la ruta al Atlántico, jurisdicción de Sanarate, El Progreso, murió el agente Aníbal Aquino Rodríguez y resultó herido su compañero Oswaldo ílvarez Arriaga, tras marcar alto a dos tripulantes de un automóvil, quienes los recibieron a tiros y cobraron la vida de uno de ellos.
En esa ocasión también fue atacada una autopatrulla en la Calzada La Paz, zona 5, donde dos hombres a bordo de un vehículo arremetieron contra la unidad 13-09, en donde se transportaban tres agentes que resultaron heridos, pero no de gravedad.
El 17 de octubre perdió la vida el agente Carlos Danilo Florián Varela, de 28 años, y el segundo jefe de la comisaría de Suchitepéquez, Ronaldo Lorenzana Pineda, de 34 años, cuando individuos los atacaron en el kilómetro 154, en jurisdicción de San Bernardino, Suchitepéquez.
Según la PNC, las víctimas iban a bordo de la autopatrulla MAZ-034, cuando un grupo de hombres les disparó; al perder el control y salirse de la cinta asfáltica, los maleantes se acercaron para rematarlos.