A la República Oriental del Uruguay he aprendido a quererla y a respetarla desde que recuerdo tener noción del futbol, en mi casa mi hermano mayor solía comprar una revista argentina de deportes que se centraba en temas de futbol y cuyo nombre no recuerdo. Allí con nostalgia y en la lejanía leía sobre los futbolistas uruguayos militando en la liga profesional argentina, allí descubrí en buena medida el significado de la «garra charrúa», del «maracanazo», posteriormente de sus emblemáticos futbolistas, de su música (Rada), literatura, tradición cultural, de su respetable académica diplomática, del asado, del tango, del buen vino (que compite internacionalmente) del chorizan, de los alfajores, del mate … allí aprendí que una Nación pequeña territorialmente, quizás no con las bondades minerales o naturales de sus hermanas y grandes Naciones era capaz de entretejer toda una identidad la cual admiro y por supuesto respeto.
Cuando se realizan análisis de comicios y se pretende generar una prospectiva, habrá que tener en consideración los elementos de un análisis de coyuntura para evitar cometer no solamente imprecisiones sino sesgos. Un estudio monográfico puede desvirtuar. Por otro lado, habrá que tenerse presente como marco para el análisis la estructura del sistema político, no es lo mismo analizar situaciones de Estados des estructurados o bajo conflicto que Estados que han superado una etapa difícil en los procesos de maduración política, no es lo mismo analizar situaciones electorales con base social resquebrajada que situaciones con base social cohesionada y firme. En el análisis de procesos electorales, la incidencia real del ciudadano y la capacidad del voto pensante, coadyuva indudablemente para la realización de mediciones.
Para lograr tener un marco aun más completo, el estudio de los elementos geopolíticos, la incidencia y el peso geoestratégico: ¿Qué rol juega? ¿Cuánto pesa? ¿Cómo incide? En el caso del Uruguay la posición que se asume desde un socialismo serio y maduro, como me gustaría llamarlo a lo mejor un socialismo diplomático que entiende y se deja entender con todos, lo cual es una característica interesante desde mi particular punto de vista.
Algunos datos nos pueden ayudar a proyectar resultados: 41% para el partido gobernante Frente Amplio, con su candidato Pepe Mujica; 37% para el partido Nacional, con su candidato Luis Alberto Lacalle (expresidente); 18% para el Partido Colorado y finalmente 3% para el partido Independiente. Se estiman los indecisos en un 10%.
El FA ha perdido entre 3 y 4% de intención de votos en relación a las elecciones del 2004, como resultado obvio del desgaste de gobernar.
«En los últimos veinte años, varios países latinoamericanos han adoptado el sistema de balotaje con el objeto de asegurar mayorías en la elección presidencial… el balotaje es generalmente o bien innecesario o bien peligroso. Resulta innecesario cuando el candidato más votado en la primera vuelta recibe suficientes votos para garantizar su legitimidad, y peligroso cuando el presidente electo en la segunda vuelta no obtiene suficiente respaldo para gobernar». Aníbal Pérez-Liñán. Department of Political ScienceUniversity of Pittsburgh.
En el caso del Uruguay se reconoce el balotaje o segunda vuelta como una oportunidad de afianzar la negociación y el clima de estabilidad política que otorga un sistema confiable y altamente democrático. En todo caso lo que le espera el próximo gobierno a mi entender y como analista es generar un llamado para la negociación que permita hacer frente a las grandes necesidades de Uruguay y que en estos momentos son esencialmente los económicos. ¡Enhorabuena Uruguay!
*Politólogo con orientación en Relaciones Internacionales.