Alba discute moneda regional


Rafael Correa (I), presidente ecuatoriano, recibe los saludos de la comitiva de bienvenida, a su llegada a Cochabamba, Bolivia, para la Cumbre del Alba. FOTO LA HORA: AFP

La VII Cumbre del ALBA sesionará entre el viernes y el sábado en Cochabamba (centro de Bolivia), para aprobar el SUCRE, un sistema comercial de pago virtual, y se pronunciará sobre la situación en Honduras y las bases militares de Estados Unidos en Colombia.


Confirmaron su asistencia los presidentes Rafael Correa (Ecuador), Daniel Ortega (Nicaragua), Hugo Chávez (Venezuela), el anfitrión Evo Morales, y primeros ministros y autoridades de Dominica, San Vicente y las Granadinas, y Antigua y Barbuda, según el canciller boliviano David Choquehuanca.

Aún no se confirmó la asistencia del presidente de Cuba, Raúl Castro, pese a que su presencia habí­a sido asegurada con anticipación por Morales.

También debe acudir al evento internacional la canciller del depuesto gobierno de Honduras, Patricia Rodas, explicó Choquehuanca durante una conferencia de prensa en Cochabamba.

El canciller boliviano dijo que la Cumbre del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas) buscará fortalecer la integración económica con la aprobación del tratado constitutivo del SUCRE (Sistema Unificado de Compensación de Pagos Recí­procos) que sustituirá al dólar en el intercambio comercial entre los paí­ses miembros.

Este es un sistema virtual de pago para el intercambio intrarregional, aunque su reglamento aún debe ser sometido a discusión. Tras su implementación, que será gradual, los paí­ses del ALBA pretenden aplicar posteriormente, aunque también sin fecha, una moneda común, al igual que el euro en Europa.

El sistema lleva el mismo nombre que el libertador venezolano Antonio José de Sucre, uno de los comandantes que dirigió en Sudamérica la Guerra de la Independencia en el siglo XIX contra la corona española.

Choquehuanca señaló que se tratará la situación de Honduras y que «los presidentes van a discutir en relación a la instalación de bases militares en Colombia».

Los paí­ses que conforman el ALBA apoyan sin fisuras al depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, intentando recuperar el poder del que fue despojado el 28 de junio pasado.

También coinciden en rechazar el plan de Estados Unidos para utilizar bases militares en Colombia, que el gobierno de Bogotá argumenta será para la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.

El ministro de Comercio Exterior, Pablo Guzmán, explicó por separado que los presidentes aprobarán temas relacionados a la defensa de la «madre Tierra» y de condena al calentamiento global, así­ como definirán una posición común de cara a la Cumbre de Copenhague, que se llevará a cabo en diciembre próximo.

«Un tema central es la protección del planeta Tierra y los efectos de la emisión de gases de efecto invernadero», señaló el viceministro Guzmán.

De manera paralela a los eventos, el gobierno de Bolivia entregará una edición de 1.000 ejemplares del facsí­mil del diario de campaña del guerrillero argentino cubano Ernesto «Che» Guevara, muerto en Bolivia en 1967.

Esta será la primera vez que se publica una réplica exacta del diario que escribió el Che durante su campaña militar en el sudeste de Bolivia, de quien el presidente Morales es un declarado admirador.

El ALBA, creada en 2004, reúne a paí­ses con doctrina de izquierda que se oponen a los tratados de libre comercio con Estados Unidos o Europa.

CUMBRE Integración


La Cumbre del ALBA, que agrupa a 9 naciones de América Latina y el Caribe unidas por su polí­tica de izquierda, se inicia este viernes en Bolivia, en una cita que planea aprobar una moneda intra-regional, así­ como fijar posición frente a temas que afectan a la región.

El presidente anfitrión, Evo Morales, recibe a mandatarios, entre quienes figuran el venezolano Hugo Chávez -padre de esta iniciativa-, el ecuatoriano Rafael Correa y el nicaragí¼ense Daniel Ortega.

En cambio no estará el presidente cubano, Raúl Castro, cuya presencia habí­a sido anunciada dí­as antes por Morales.

Primeros ministros y autoridades de Dominica, San Vicente y las Granadinas, y Antigua y Barbuda también llegaron entre el jueves y este viernes a Cochabamba, en el corazón de Bolivia, y a unos 400 km de La Paz, sede del Gobierno boliviano.

El noveno miembro del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) es Honduras, cuyo gobierno actual no es reconocido por el bloque, y que estará representado por Patricia Rodas, canciller del depuesto presidente Manuel Zelaya.

Rodas, a su llegada a Bolivia, dijo que su presencia en la Cumbre es para «promover acciones concretas a fin de consolidar un cerco económico al régimen de facto de Roberto Micheletti para que restituya el orden constitucional en Honduras».

Mientras tanto, el presidente Correa dijo a su llegada a Bolivia que «aquí­ estamos para dar un paso más por la integración de nuestros pueblos; por una integración de hermandad, de fraternidad, no en competencia, no de mercado, no de consumo, una integración para construir una sola sociedad, una sola nación».

La agenda de la cita está dominada por la firma del tratado constitutivo del «Sucre» (Sistema Unificado de Compensación de Pagos Recí­procos), que tiene el objetivo de sustituir al dólar en el intercambio entre los paí­ses miembros.

En primera instancia el Sucre regularí­a las compras y ventas entre los gobiernos del ALBA, mientras que el reglamento que seguirán discutiendo los paí­ses definirá hasta dónde alcanza su aplicación para regular todo el comercio entre las naciones.

Si en lo polí­tico el ALBA ha aumentado su influencia en América Latina, en lo comercial el peso de sus economí­as no es muy grande, con un PIB sumado de unos 540.000 millones de dólares al año, de los cuales 380.000 corresponden solamente a Venezuela, locomotora de esa integración.

El viceministro de Comercio Exterior, Pablo Guzmán, adelantó que los presidentes aprobarán un documento contra el calentamiento global y definirán una posición común de cara a la Cumbre de Copenhague, de diciembre próximo.

Dos temas polí­ticos dominarán la cumbre: los esfuerzos por restituir la democracia en Honduras, así­ como la autorización de Colombia a EEUU para que utilice siete bases militares en su territorio.

«Está prevista la declaración especial sobre la situación de Honduras. Hay un ultimátum para que el presidente Zelaya sea restituido», explicó el jueves el canciller boliviano, David Choquehuanca.

Sobre el tema colombiano, el jefe de la diplomacia boliviana dijo que habrá un pronunciamiento, aunque sin dar más detalles.

La oposición al uso de las bases militares viene principalmente de Bolivia, Ecuador y Venezuela, que consideran la presencia castrense de EEUU en América Latina como un riesgo para la estabilidad polí­tica de la región, mientras Bogotá asegura que ésta se ceñirá a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

Bolivia también impulsará un proyecto para la creación de un tribunal de solución de controversias que reemplace al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI – Banco Mundial).

Paraguay participará como paí­s observador y para evaluar una futura integración a ese bloque, según el vicecanciller de ese paí­s, Jorge Lara.

En paralelo se celebrará un encuentro de movimientos sociales de la región y a cuya la clausura planean asistir el sábado los jefes de Estado.