Sexto atentado en 12 dí­as


Al menos 13 personas murieron hoy en un doble atentado suicida contra un local policial en Peshawar, en el noroeste de Pakistán, en otro episodio de una serie de sangrientos ataques reivindicados generalmente por los talibanes afines a la red islamista Al Qaeda.


Este atentado es el sexto en doce dí­as, en los que se produjeron además espectaculares asaltos contra el cuartel general del ejército cerca de Islamabad y contra tres instalaciones policiales en Lahore, en el este.

La oleada de violencia dejó más de 178 muertos.

Uno de los dos autores del doble atentado suicida era una mujer, anunció la policí­a.

«La policí­a trató de detener a una mujer que acompañaba a un terrorista en una moto; ella hizo estallar la bomba que llevaba encima», explicó a la prensa Liaqat Ali Jan, el jefe de la policí­a de Peshawar, la capital de la Provincia del Noroeste, de 2,5 millones de habitantes.

«Inmediatamente después, otro kamikaze hizo estallar su coche bomba», agregó Jan. Se trata de la segunda vez que una mujer es utilizada como kamikaze en Pakistán en más de dos años de atentados.

Trece personas murieron, entre ellos tres policí­as, dos mujeres y un niño, según la policí­a.

Las televisiones mostraban un gran inmueble de ladrillos rojos completamente destrozado y un incesante trají­n de ambulancias en las que policí­as y soldados cargaban a heridos, algunos de ellos con las piernas encadenadas, sin duda detenidos en el centro policial.

La ví­spera, al menos una decena de hombres armados con fusiles ametralladoras y granadas, y equipados con atuendos repletos de explosivos, habí­an atacado de forma casi simultánea, en Lahore, la sede de la policí­a criminal, una escuela de policí­a y el centro de entrenamiento de los comandos policiales, con saldo de 28 muertos (16 policí­as, tres civiles y nueve asaltantes).

El mismo jueves, un atentado suicida con coche bomba contra una comisarí­a de policí­a en Kohat, en el noroeste, provocó la muerte de 11 personas, entre ellas ocho civiles. Horas después, otro coche bomba explotaba entre dos edificios habitados por empleados del gobierno en Peshawar, matando a un niño de cinco años.

Estos ataques no fueron reivindicados hasta ahora, pero están en la estela de otros asaltos y atentados suicidas cometidos por los kamikazes talibanes, que ya han causado mas de 2.250 muertos en todo el paí­s desde julio de 2007.

El Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP), que reivindicó la mayorí­a de esos atentados, prometió «vengar» la muerte del jefe y fundador del TTP, Baitulá Mehsud, el 5 de agosto, por uno de los innumerables misiles que los aviones sin piloto estadounidenses lanzan regularmente contra las zonas tribales.

El propio TTP reivindicó un audaz ataque llevado a cabo el fin de semana pasado, cuando un comando de nueve personas asaltó el cuartel general del ejército en Rawalpindi, la ciudad cuartel vecina de Islamabad.

El saldo fue de 23 muertos, tras un asedio que duró un dí­a y durante el cual las tropas lograron liberar a 39 rehenes. Entre los muertos hubo 11 militares, tres rehenes y nueve atacantes.