Para el crimen organizado no es suficiente reclutar a la juventud y niñez para cometer asesinatos; antes de involucrarlos como sicarios los convierte en adictos a las drogas, de quienes se ha conocido deben «matar a cambio de obtener narcóticos.
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Los lugares de reclusión inician dentro y fuera de los centros educativos públicos, en fiestas, en esquinas de zonas marginales y hasta en canchas polideportivas, donde se creería que es utilizado para hacer deporte, sin embargo no es así.
En estos puntos quienes trabajan para las células del crimen, estudian muy bien a su víctima, que por lo regular son jóvenes y niños «atrevidos» que están dispuestos a realizar actividades que conllevan riesgo, además, debe ser una persona con carencias económicas y con poca atención por parte de sus padres.
Aunque la estrategia es gradual, se conoce que los niños y jóvenes se inician con llevar, traer armas y repartir drogas; el miembro del crimen empieza por regalarle los narcóticos hasta que se vuelve dependiente a los mismos y debe cometer otros hechos para continuar con su dosis.
En el caso de la reclusión de niños y jóvenes dentro de las escuelas públicas se conoce que gente adulta aprovecha para ingresar a la hora del receso o bien los espera en la esquina de dicho lugar, además, utilizan a otros niños para que involucre a sus compañeros de estudio.
Cuando los responsables de estas mafias logran que este sector de la población no pueda sobrevivir sin las drogas, los envían a cometer asesinatos, a cambio de recibir su dosis de narcóticos.
Según un investigador de la División Especializada en Investigación Criminal (Deic) aún no se determina por qué cantidad de droga este sector vulnerado puede llegar a quitarle la vida a otra persona, lo que sí sabe es que las drogas de mayor consumo son el crack y la marihuana; antes también se tomaba en cuenta la cocaína, sin embargo, como el precio de ésta ha incrementado, los maleantes prefieren ni siquiera ofrecerla, porque podrían «perder» en sus negocios ilícitos.
Según la Policía Nacional Civil, una de las hipótesis sobre el número de muertes que se suscitan en el país son atribuidas al crimen organizado, que busca desestabilizar a la sociedad a través del terror que provocan estos crímenes.
A criterio de las fuerzas de seguridad, son los padres de familia y adultos quienes deben hacerse responsables por las actitudes de sus hijos, pues no se puede hacer mucho, cuando quienes deberían cuidarlos no lo hacen, afirman.
Según la fuente, para contrarrestar la problemática se implementó la unidad de prevención del delito, que busca el resguardo de los jóvenes, a través del programa Escuelas Seguras, quienes ofrecen protección en las afueras de algunos centros educativos.
Sin embargo, a decir de José Felipe García, del Movimiento Social por los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Juventud en Guatemala, este programa es positivo, pero aún no llega a la periferia del país, que es uno de los lugares más azotados por el crimen, que busca dañar a los niños y jóvenes.
El defensor de los derechos de la niñez y juventud ve con preocupación la situación de estas personas, principalmente por la corta edad en la que son reclutados, pues varios de ellos aprenden a quitar vidas apenas a los 8 años y progresivamente son involucrados en otros actos fuera de la ley.
Según el representante de este movimiento las zonas más afectadas por estos flagelos son Villa Nueva, Escuintla, zona 18 y las colonias ubicadas cerca de la Central de Mayoreo (Cenma) y El Mezquital en la zona 12.
Néstor Ismael Diéguez, de la unidad de Prevención del Delito manifiesta que este módulo tiene previsto realizar en las diferentes colonias de las zonas 18, 12, Mixco y Villa Nueva, escuelas de vacaciones para que los niños y jóvenes en riesgo puedan asistir a charlas de prevención y hacer deporte, ya que de esta forma se pretende mantenerlos ocupados y evitar que gente inescrupulosa se les acerque.
A decir del oficial Diéguez varios delitos cometidos en los meses de noviembre y diciembre son perpetrados por la juventud y niñez que es buscada por los miembros del crimen organizado para cometer diferentes hechos ilícitos, principalmente ahora que se acercan las fiestas de fin de año.
Diéguez señala que el hecho de que estas personas permanezcan solos por largos períodos de tiempo, sin la supervisión de un adulto, facilita la labor del malhechor.
Es por ello, que esta unidad hace un llamado a los adultos para que cuiden de sus hijos y les presten atención, pues de esta forma se puede prevenir el involucramiento de la niñez y juventud con actos ilegales y por consiguiente disminuir los delitos que causan problema a la sociedad.