Se disparó el contrabando y la pobreza en frontera


La ruptura de las relaciones diplomáticas entre Ecuador y Colombia disparó en los últimos 18 meses el contrabando y los í­ndices de pobreza a cada lado de los 586 km de frontera.


«Cuando los papás de uno pelean, los hijos siempre pagamos los platos rotos. Así­ está pasando aquí­: somos hermanos pero la pelea de nuestros presidentes nos puso a aguantar hambre todo este tiempo a nosotros los pobres», señaló la ecuatoriana Marta Tatamuez.

La mujer, una indí­gena de 38 años que hasta diciembre vendí­a tejidos de lana en mercados de poblaciones limí­trofes, subsiste junto a un centenar de personas vendiendo gasolina ecuatoriana de contrabando en la Ví­a Panamericana, a 200 metros del puente de Rumichaca, que conecta a ambos paí­ses.

«La situación está muy fregada (difí­cil). Ya los compradores de Colombia no volvieron a llegar a Tulcán y a nosotros nos toca rebuscarnos vendiendo gasolina o empleándonos en el servicio (doméstico). Hasta mendigar me ha tocado», aseguró la mujer a la AFP.

Las autoridades y representantes de gremios de la provincia ecuatoriana del Carchi, así­ como del colombiano departamento de Nariño -donde está Ipiales, sitio del encuentro este viernes entre los cancilleres de ambos paí­ses-, coinciden en que los indicadores de pobreza se dispararon durante la crisis diplomática.

Ecuador rompió las relaciones el 3 de marzo de 2008 tras el bombardeo del Ejército colombiano a un campamento de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), localizado en ese paí­s.

«No hay cifras oficiales aún, pero la enemistad entre nuestros presidentes (Rafael Correa y Alvaro Uribe) ha llevado en la frontera a que los habitantes encuentren permanentes trabas en sus actividades lí­citas y tengan que recurrir a otras formas de subsistencia», señaló Jorge Clavijo a la AFP.

Clavijo es secretario ejecutivo de la Cámara de la Pequeña Industria de la provincia del Carchi, donde está Tulcán, población ecuatoriana que limita con Ipiales.

Una situación similar se plantea del lado colombiano.

«No tengo un cálculo siquiera aproximado de las pérdidas durante la crisis, pero el turismo binacional es el más perjudicado en nuestra región», dijo Antonio Navarro, gobernador de Nariño y quien medió, por encargo de Uribe, ante Correa.

Según Navarro, uno de los elementos que afectan el comercio en la región es la exigencia ecuatoriana a los colombianos de portar un certificado de antecedentes penales. «Eso y la reducción de importaciones ecuatorianas disminuyeron ingresos del sector de transporte en la frontera».

«La cifra de pasajeros del interior de Colombia que llegaban a Pasto para hacer turismo en Ecuador disminuyó de forma dramática», aseguró Nelson Garcí­a, gerente de la transportadora colombiana Cootranar.

Analistas consultados en Bogotá y Quito coinciden en que la coyuntura económica es uno de los factores clave que llevó a ambos gobiernos a pactar el encuentro de este viernes en Ipiales.

«Ambos presidentes son conscientes de la interdependencia de sus economí­as y eso motiva el restablecimiento de relaciones, en parte por presiones de la sociedad civil. En Colombia, hay una gran presión de los exportadores», señaló Carlos Espinosa, de la Universidad San Francisco de Quito.

Según cifras oficiales, las exportaciones colombianas hacia Ecuador crecieron 82% entre 2002 y marzo de 2008, pero cayeron 34,8% en los primeros siete meses de 2009.