Las fuerzas de seguridad afirman que los dirigentes del narcomenudeo se concentran principalmente en el Barrio El Gallito, la gente utilizada por estas personas son vendedores ambulantes y lavadores de carros, entre otros.
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Investigadores de la División de Análisis e Información Antinarcótica (DAIA), indican que varios miembros de la economía informal son utilizados por las personas que dirigen la distribución y venta de droga en varios puntos de la ciudad.
Los miembros de la DAIA señalan a los Calaveras, los Shumos y los Caradura como los representantes de esa mafia; quienes viven en el Barrio El Gallito de la zona 3; mientras que las personas «trabajan» para ellos, se desplazan por las zonas 4, 9, 10, 18 y 6.
Las fuerzas de seguridad sospechan que otro grupo denominado «Los Chicos», está en proceso de formación, pero aún no es considerado como otra célula criminal, porque no cuentan con la estructura de los tres mencionados.
Miembros de la DAIA, indican que han identificado que las personas que se dedican a lavar vehículos, vender golosinas en la calle, entre otros, son utilizadas para la distribución de drogas en diferentes sectores.
A criterio de la Policía Nacional Civil, este grupo entrega los narcóticos a personas que son «clientes», «difícilmente se arriesgan a venderles a otros», afirma la fuente.
Aunque esos grupos son los de mayor incidencia, la DAIA señala que existen más bandas en diferentes puntos del país, pero aún no han confirmado sobre su presencia y lugar de operación.
Leonel Ruiz, jefe de la Fiscalía contra la Narcoactividad, dice que varios son los narcomenudistas, pero prefiere no precisar en cantidad, pues ese trabajo es realizado por un grupo de inteligencia.
Según Ruiz, durante este año han realizado varios operativos antinarcóticos, pero desafortunadamente no todos han sido positivos, por diversas razones.
Fuentes policíacas indican que las drogas de mayor distribución son la cocaína y el crack, las cuales son fáciles de obtener.
La primera puede costar entre Q100 y Q100 mil, en la calle, según la calidad y cantidad, mientras que el crack, es mucho más barato, su precio es de aproximadamente Q75 por piedra.
A criterio de la policía estas drogas son las más cotizadas por los consumidores, quienes están dispuestos a cancelar cualquier cantidad de dinero para pagar su adicción.
Recientemente México y Argentina despenalizaron la portación para consumo personal, bajo el argumento que las cárceles están llenas de portadores de drogas y no de narcotraficantes, pese a la lucha que mantenían contra ese flagelo.
Aunque Guatemala atraviesa por una situación parecida, el tema se mantiene en discusión, algunos opinan necesario despenalizar el delito, pero otros no lo consideran apropiado.
Eduardo Stein, ex vicepresidente de la República, dice que si la actividad narcótica funcionara al margen de la ley, se podría controlar la gran cantidad de dinero que comanda el narcotráfico, así como el transporte, las comunicaciones y la «capacidad de fuego», con la que estos grupos cuentan.
A criterio del profesional, aunque las drogas estén prohibidas, los jóvenes tienen acceso fácil para adquirirlas, mientras que si se legalizara se educaría a este sector de la población, y ellos y ellas estarían conscientes del peligro que corren al involucrarse con los narcóticos, por lo que su propia conciencia los mantendría alejados del peligro.
«Tenemos el antecedente histórico del licor en Estados Unidos, nunca esa prohibición consiguió disminuir el consumo de alcohol pero sí creó serios problemas adicionales por el ámbito de ilegalidad que en ello ocurría… algo parecido nos está pasando ahora, sería mucho mejor manejar abiertamente esa situación y controlar los hábitos de consumo a través de una buena educación y salud pública», añade.
Por su parte, miembros de la Comisión Contra las Adicciones y el Tráfico Ilícito de Drogas (SECCATID), indican que la ratificación de la droga sería una mala idea, porque esto incentivaría a consumir libremente, por consiguiente a la violencia.
Por ello, prefieren continuar con los programas de prevención en distintos puntos del país, aunque admiten que el presupuesto asignado es poco para cubrir todas las áreas que desean.
SECCATID opina que es importante continuar el combate contra las adicciones, que no llevan a ningún lado a los niños y jóvenes consumidores, mucho menos a los distribuidores.