Ayer el Presidente de la República, dando seguimiento a las declaraciones del Ministro de Gobernación que admitió que el gobierno no ha implementado plan de seguridad en lo que va de su gestión, dijo que se subdimensionó el problema de la Policía Nacional Civil y que ello repercutió en el tema de la seguridad. El Ministro había sido más categórico en su cándido reconocimiento del fracaso de la gestión, pero el Presidente, quien salía francamente mal parado luego de lo dicho por su Ministro, matizó la cuestión y limitó el caso al error cometido en cuanto a la forma de dimensionar la crisis de la PNC.
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Lo cierto del caso es que el gobierno que ganó la elección afirmando que la violencia se combatía con inteligencia demostró que era apenas un slogan de campaña, porque no realizaron un verdadero trabajo de preparación para asumir el poder y enfrentar de manera inteligente y usando los servicios de inteligencia, esa compleja problemática de la falta de seguridad que no se pude limitar únicamente al trabajo de la Policía Nacional Civil, sino que tiene mucho que ver con el tema mismo de la impunidad, porque si algo alienta a los delincuentes es la certeza de que en nuestro país nadie paga por el mal que causa.
De no ser por el trabajo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, que en casos como el de Rosenberg devuelve algo de confianza a la población, la verdad es que la situación estaría para el tigre, mucho peor de lo que estamos ahora. Porque ni en la PNC, ni en el Ministerio Público, ni en los Tribunales o en el Ejército, se observa una actitud que genere esa confianza en la población. Ciertamente en el caso de los tribunales no es competencia del gobierno ni su responsabilidad, pero el liderazgo nacional debió ejercerse para involucrar a todos los ciudadanos y a todos los sectores en la necesaria transformación del sistema.
Yo veo que el gobierno se ha centrado de tal manera en los programas que impulsa la esposa del Presidente, que en general ha descuidado el resto de la administración, incluyendo los temas cruciales de seguridad ciudadana. Es comentario generalizado entre la población que lo único que realmente camina es lo que supervisa y controla la señora Torres de Colom, mientras que el resto va a la deriva sin que se pueda apreciar la mano de un estadista tratando de generar una situación distinta que nos permita rescatar las instituciones que están en total abandono.
La falta de planes dignos de tal nombre en seguridad ciudadana es patética y la inestabilidad de los encargados de la cartera de Gobernación muestra la escasa importancia que el gobierno asigna a ese tema. El actual Ministro, quien afirma que elaboró el plan que nunca se puso en marcha, tiene ahora la oportunidad de hacer algo concreto y veremos si su plan, al que dedicó tanto tiempo en campaña, es el que el país necesita.
Pero debemos remachar que la responsabilidad final del gobierno la tiene el ingeniero Colom, por mucho que en varios campos descanse tanto en la autoridad de su esposa. Y que si en sus primeros 19 meses no se implementó plan alguno, nadie más es responsable porque a él le tenían que rendir cuentas quienes pasaron por el Ministerio de Gobernación.