Sudamérica trata de sofocar crisis


Imagen de la inauguración de la cumbre de la Unasur, en Bariloche, Argentina. FOTO LA HORA: AFP ROBERTO GARAGIOLA

Los presidentes de Sudamérica comenzaban a hablar hoy en Bariloche (sur argentino), en su afán por sofocar la crisis que originó la autorización dada por Colombia para que tropas de Estados Unidos operen en siete bases de su territorio.


«El principal objetivo es frenar la escalada», anticipaba una alta fuente diplomática que pidió el anonimato, mientras febriles reuniones de negociadores y técnicos se extendí­an hasta la frí­a madrugada del invierno austral, bajo una fina llovizna en esta villa turí­stica invernal.

La reunión se producí­a en un escenario ideal para distenderse: la mole de piedra y madera del hotel Llao Llao, enclavada en un paisaje de lagos, bosques y montañas.

«Soy optimista por naturaleza. Confí­o en que habrá equilibrio, prudencia y mesura», dijo la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, la única en formular comentarios a la prensa, después del variado alud de acusaciones cruzadas de los últimos dí­as.

Desde otro enfoque, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo que el pacto Colombia-EEUU «es parte de un plan polí­tico y militar orquestado para acabar con el proyecto de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur)», organizadora de la Cumbre.

Pero Colombia defiende a capa y espada su acuerdo con el gobierno de Barack Obama, sin dar marcha atrás ni rendir cuentas en la región por lo que considera una decisión soberana de lucha contra el narcotráfico y la guerrilla marxista de las FARC.

En cambio, Venezuela, Bolivia y Ecuador arreciaron sus crí­ticas a Colombia por lo que consideran una injerencia extrarregional que hace soplar vientos de guerra, en una reedición de la retórica antiimperialista y antiyanqui de los años 60 y 70.

Un millar de soldados tendí­an cercos en torno a los sectores más sensibles de la villa, donde millares de estudiantes en viaje de egresados y turistas extranjeros que esquí­an en las pistas de los cerros veí­an pasar blindados y sobrevolar helicópteros.

Una movilización semejante de seguridad no se observaba a orillas del lago Nahuel Huapi desde que en 1995 se celebró la Cumbre Iberoamericana, que tuvo entre los asistentes al lí­der cubano Fidel Castro y al rey de España, Juan Carlos I.

Una novedosa fórmula de entendimiento fue lanzada el jueves por el ex presidente colombiano Ernesto Samper, al proponer que Colombia albergue en forma simultánea la primera base militar de la Unasur y fuerzas estadounidenses.

La diplomacia brasileña, por otro lado, recomienda acordar un sistema de garantí­as e intercambio de información militar que ofrezca un horizonte más seguro, a la luz de su preocupación por la eventual proyección de maniobras hacia sus riquezas en la Amazonia y en la plataforma petrolera.

El centro defensor de derechos humanos Washington Office on Latin America (WOLA) dijo que es creciente el papel del Pentágono y no el Departamento de Estado en la toma de decisiones de asistencia militar.

Mientras, muchos paí­ses de la región realizan grandes gastos militares.

Brasil compra en Francia submarinos, uno de ellos nuclear, y renueva su flota de aviones caza, mientras que Colombia recibe la mayor ayuda militar de Estados Unidos después de Israel y Egipto.

Bolivia, pese a estar atravesada por la pobreza, invierte 100 millones de dólares en su seguridad y Venezuela ha gastado 4.400 millones de dólares en aviones, helicópteros y fusiles.