Se salva miembro de familia real saudí­


El prí­ncipe Mohamed Ben Nayef, miembro de la familia real saudí­ y responsable de la lucha antiterrorista en el reino, sufrió ayer «heridas superficiales» en un atentado suicida en Yedá (oeste) que fue reivindicado por Al Qaida.


El prí­ncipe Ben Nayef, viceministro de Interior para Temas de Seguridad e hijo del ministro del Interior, prí­ncipe Nayef ben Abdel Aziz, no sufre más que «heridas superficiales», afirmó la agencia oficial SPA, citando un comunicado del palacio real.

El ataque se produjo en Yedá cuando el prí­ncipe recibí­a a invitados con motivo de las felicitaciones por el mes sagrado musulmán del ramadán.

El atacante, un «terrorista buscado», pidió acercarse al prí­ncipe para rendirse, cosa que éste aceptó, según el comunicado.

El prí­ncipe Mohammed ben Nayef fue el promotor hace tres años de un centro de rehabilitación para orientar por el buen camino a los activistas saudí­es liberados de la prisión estadounidense de Guantánamo y a algunos islamistas radicales detenidos en el paí­s.

«A las 14:30 (hora de Guatemala), cuando el prí­ncipe Mohammed ben Nayef recibí­a a gente que lo felicitaba por el ramadán, un criminal terrorista buscado, que dijo que querí­a rendirse, hizo estallar una bomba oculta en su cuerpo durante las operaciones de control», según el texto del palacio.

El autor del atentado murió y su cuerpo «quedó despedazado en 70 trozos», sin que resultara alcanzada ninguna de las personas que recibí­a el prí­ncipe Nayef, agrega.

El prí­ncipe fue hospitalizado durante varias horas para someterse a «los análisis necesarios» y recibió la visita del rey Abdalá, que criticó una «falta» en el sistema de seguridad.

«Os habéis arriesgado. Los guardias deberí­an haberlo cacheado», dijo el soberano al prí­ncipe, que replicó: «Soy consciente de mi error. Pedí­ que nadie le tocara».

El Prí­ncipe Ben Nayef, a cargo de las cuestiones de terrorismo en el gabinete saudí­, afirmó que esto «reforzaba (nuestra) determinación a aniquilar esta facción extraviada», en alusión a la red extremista Al Qaida de Osama bin Laden, quien tení­a nacionalidad saudí­ antes de ser desposeí­do de ella.

Al Qaida en la Pení­nsula Arábiga, nacida de la unión entre la rama saudí­ y la de Yemen, reivindicó el atentado en un comunicado citado por el centro estadounidense de vigilancia de las webs islamistas (SITE), que anunció un posterior anuncio con los detalles de la reivindicación.

El centro de rehabilitación creado por el Prí­ncipe es uno de los principales elementos de la polí­tica saudí­ para evitar una reanudación de los atentos de Al Qaida en el paí­s, que ya sufrió una oleada de ataques sangrientos contra instalaciones petroleras y blancos extranjeros entre 2003 y 2006.

En esos años, decenas de activistas fueron muertos y otros cientos, detenidos.

Esta es la primera vez desde 2003 que un miembro de la familia real es blanco de un atentado.

El 19 de agosto, en el marco de la lucha antiterrorista, el ministerio del Interior anunció la detención de 44 personas presentadas como miembros de una célula de reclutamiento y de apoyo a Al Qaida. Y el 8 de junio, la justicia dio a conocer el veredicto del proceso de 330 presuntos miembros de Al Qaida, que comportó por lo menos una condena a muerte.