El insuficiente rescate del Centro Histórico


La «Feria de Jocotenango», y el aniversario de la constitución del municipio de la Nueva Guatemala de la Asunción, ha sido el escenario para que en los últimos 12 años se haya emprendido el Festival del Centro Histórico de la ciudad más poblada de Centroamérica. Durante diez dí­as la Ciudad de Guatemala, como dice una vieja canción de Joan Manuel Serrat, «olvida sus miserias» derivadas de una atención insuficiente a sus ahora ya tradicionales problemas.

Walter Guillermo del Cid Ramí­rez
wdelcid@intelnet.net.gt

Con la llegada al ejercicio del poder del gobierno local de este municipio, en aquel entonces del Plan de Avanzada Nacional, luego constituido en el Partido de Avanzada Nacional, ílvaro Arzú y su séquito de adláteres, durante más de dos décadas han sido la agrupación más reelecta jamás en la historia polí­tica del paí­s. Eso es innegable. Pero desde la atención adecuada de los tres grandes problemas de fondo: INSUFICIENTE.

A esa agrupación polí­tica constituida inicialmente como comité cí­vico y luego con dos denominaciones partidarias, la primera ya apuntada como Partido de Avanzada Nacional y luego como Partido Unionista, a mi juicio ha brindado una atención parcial e insuficiente a tres de los más grandes problemas que aquejan a este municipio: 1. El transporte colectivo; 2. El tratamiento de los desechos sólidos; y 3. El abastecimiento de agua potable.

El fomento de actividades culturales y recreativas es un valor intangible dentro del desarrollo humano. Como tal el esfuerzo es plausible. Pero con una ciudad «apretada» en sí­ misma por su conjunto de insuficiencias, cuya red vial, por ejemplo, ha tenido un crecimiento de entre el 3 y 5% anual, en tanto el crecimiento del parque vehicular se ha manifestado de entre el 10 y 12%, derivado de la deficiencia de todo el transporte colectivo, entre otras causas.

El pomposamente denominado «relleno sanitario» que no es más que el acopio de los desechos que producimos los más de tres millones que habitamos el municipio y sus municipios adyacentes. Es en realidad un manejo casi obsoleto de lo que comúnmente llamamos «basura». Las explosiones y las pérdidas de vidas humanas de aquellos que se dedican a clasificar lo reciclable dentro de los desechos, es sólo el patético reflejo un enfoque de gestión de un componente que podrí­a generar otro tipo de ingresos, preservación del entorno en un ámbito amigable y generación de otro tipo de energí­a, por citar solo unos casos de lo que NO se ha hecho en esta materia.

La disminución del manto friático por el reiterado uso (abuso) de los pozos para la dotación de agua que continúa siendo insuficiente dado el enorme crecimiento de la inmigración hacia el municipio de Guatemala, por causas que no necesariamente son responsabilidad exclusiva de la administración municipal, impactan en grandes deficiencias. Horarios para el enví­o del agua en tubo, que no necesariamente es potable. Escaseces pronunciados en muchos hacinamientos del perí­metro urbano y absurdos cobros por «excesos» en el consumo, así­ como cambio de «contadores», efectuados en forma coercitiva, son tan solo algunos de los ejemplos de un manejo poco eficiente de la Empresa Municipal de Agua.

La ya conocida «hora pico» cada dí­a se hace más tortuosa. La solución del «Transmetro» si bien ha expresado cierto grado de satisfacción para los vecinos hacia el sur de la ciudad, ha ocasionado otro tipo de pérdidas que absorbe tanto el vecino de Guatemala como el de Villa Nueva, Amatitlán, San Miguel Petapa, entre otros.

Así­ con doce años de un Festival del Centro Histórico, cuyas aceras, calles y avenidas muestran un deterioro en constante aumento, nos evidencias cuán atentos estamos por apostar en la apariencia. Y más aún, en una apariencia momentánea. Quizás ese sea el éxito de este grupo, haber encontrado que a la mayorí­a de guatemaltecos les gusta aparentar ser lo que en realidad no es. De los grandes problemas, sigamos acostumbrándonos a su deficiente atención.