Las cifras de inflación y también las de pobreza siguen cuestionadas por industriales, sindicatos, consultores, la Iglesia católica e incluso economistas afines al Gobierno, desde que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) fue intervenido en el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007).
Esa intervención derivó en denuncias judiciales por manipulación de índices, quejas del Fondo Monetario Internacional y protestas de empleados del organismo.
«Los problemas de la economía empezaron en 2007 cuando por la manipulación del INDEC se perdió toda credibilidad (en sus estadísticas)», dijo Roberto Frenkel, economista neokeynesiano e integrante del Plan Fénix, un espacio de reflexión que aporta ideas a la presidenta peronista Cristina Kirchner.
Luego de perder la mayoría en el Senado y Diputados en junio, Kirchner reformó su gabinete con una rotación de funcionarios y encomendó a Boudou recuperar la credibilidad del INDEC.
Frenkel señaló que «si no se resuelve el problema del INDEC no hay posibilidad de ir para adelante en otros aspectos de la economía», con tendencia a la recesión por la crisis internacional.
La economía caerá en 2009, según las consultoras, tras una expansión de casi 9% anual promedio entre 2003 y 2008.
El FMI reflejó en sus informes la inquietud privada por la distorsión de las estadísticas oficiales y amenaza con dejarlas de lado en sus reportes anuales.
De concretarse esa decisión, los tenedores de bonos argentinos -que se ajustan por inflación- podrían demandar al país ante la Justicia, advierten economistas.
La médula del conflicto radica en la diferencia abismal entre los números del costo de vida del INDEC y las estadísticas de privados.
El INDEC estimó en 7,2% la inflación de 2008 contra un 20% promedio de economistas privados.
El problema persiste este año con el cálculo de consultoras privadas de una inflación acumulada de 7,6% en los primeros siete meses, contra el 2,7% oficial para el primer semestre.
El método de trabajo del INDEC afecta las estadísticas del sector industrial y el índice de pobreza.
El INDEC registró una caída de la producción fabril de 1,8% en el primer cuatrimestre del año, frente a una baja de 9,5% estimada por la Unión Industrial Argentina (UIA).
En tanto, el organismo estima que un 15% de los argentinos se encuentra por debajo de la línea de pobreza, aunque el propio ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) admitió días atrás que alcanza entre 22% y 23%, mientras desde la Iglesia católica aumentan el índice a 40%.
Boudou prometió ocuparse del INDEC, pero industriales y economistas manifestaron su pesimismo.
«Uno pone fichas y apuesta a que las cosas mejoren en el INDEC. No me quiero desengañar rápidamente, pero seguro que vamos a poner toda la presión que podamos para que se modifique su funcionamiento», advirtió Héctor Méndez, presidente de la UIA.
El economista y consultor de empresas Jorge Todesca consideró «una burla las promesas del gobierno» y dijo que «el INDEC necesita más autonomía, más independencia y no depender del ministro».
El ministro anunció la creación de un Consejo Académico con profesionales de la pública Universidad de Buenos Aires (UBA) e instituciones académicas privadas para auditar al INDEC.
Pero docentes universitarios ponen como condición para colaborar que les permitan acceder a los datos de encuesta de INDEC, que luego se procesan para elaborar los índices.
El Gobierno argentino evalúa entrar en el negocio de la retransmisión televisiva de partidos de fútbol, tras haber roto la liga local su contrato con grupos privados, en una medida drástica que los clubes tomaron para superar la bancarrota en la que están sumidos.