Al menos nueve civiles, entre ellos un niño, cuatro soldados afganos y doce talibanes murieron en varios atentados con bomba artesanal y enfrentamientos en el sur de Afganistán, la región más inestable del país, anunciaron las autoridades afganas hoy a pocos días de los comicios presidenciales en el país.
Una bomba de fabricación casera estalló al paso de un minibús en el distrito de Maiwand, en la provincia de Kandahar, bastión de los talibanes, provocando nueve civiles muertos, entre ellos un niño, y cuatro heridos, anunció un médico de un hospital.
«Nueve cadáveres y cuatro hombres heridos fueron ingresados en nuestro hospital», indicó el médico Daud Farhad, funcionario del hospital de la ciudad de Kandahar.
«Seis hombres, dos mujeres y un niño resultaron muertos. Los cuerpos fueron cargados por la policía en un vehículo y llevados al hospital», añadió.
Un ataque similar, con bomba artesanal, ocurrió en el distrito vecino de Zhari, dejando cinco civiles heridos, indicó una fuente gubernamental.
Otra estalló durante el pasaje de un vehículo militar en la provincia de Zabul (sur) durante la noche del lunes al martes, lo que dejó tres soldados afganos muertos e hirió a otros dos, informó el ejército afgano.
En la misma provincia, las fuerzas afganas atacaron una guarida de talibanes, dejando unos doce de entre ellos muertos, indicó el gobernador del distrito.
En otra sangrienta jornada, un soldado afgano murió por la explosión de una bomba en la provincia de Helmand (sur), conocida por ser un bastión de los talibanes y donde las autoridades afganas han emprendido un vasto operativo para controlar la zona ante los comicios presidenciales del 20 de agosto.
El ministerio del Interior confirmó los dos ataques y los atribuyó a los «enemigos de Afganistán», un término que las autoridades frecuentemente emplean para referirse a los talibanes.
Los civiles representan la mayoría de víctimas en el conflicto afgano, que se ha intensificado en los últimos años.
La ONU denunció el mes pasado que más de 1.000 civiles murieron por la violencia rampante y los combates en los seis primeros meses del años, lo que supera por lejos el balance de muertos del año pasado en el mismo periodo.
Cerca de 60%% de los civiles murieron debido a ataques de insurgentes y 30%% por los de las fuerzas pro gubernamentales, precisó.
Más de 100.000 soldados extranjeros están desplegados en Afganistán, donde en los últimos meses, la violencia alcanzó niveles récord, desde la caída de los talibanes, a fines de 2001, al acercarse, las elecciones presidenciales y provinciales del 20 de agosto.