Unos 7 mil millones de dólares generan al año el narcotráfico y el tráfico de indocumentados en Guatemala, según se desprende de datos de la justicia y las autoridades de un país donde las bandas del crimen organizado han infiltrado las estructuras estatales.
Para alcanzar sus propósitos estos grupos criminales se valen de casi 100 puntos dispersos en los casi 1.700 km de frontera con México, Belice, Honduras y El Salvador, que carecen de controles por parte de las fuerzas armadas o de seguridad.
Fuentes de la fiscalía señalan que existen 43 pasos ilegales en los 963 km de frontera que Guatemala comparte con México; otros 22 sobre los límites con Honduras (256 Km), 21 puntos más en la línea fronteriza con El Salvador y 11 con Belice.
De acuerdo con investigadores antidrogas de la fiscalía, anualmente pasan unas 200 toneladas de cocaína provenientes de Sudamérica con destino a Norteamérica. Cada kilo de dicha droga está valorado en unos 10.000 dólares, lo que supondría ingresos de unos 2.000 millones de dólares anuales para estas bandas.
Por otro lado, expertos en migración estiman en 300.000 el número de personas que utilizan anualmente el territorio guatemalteco para viajar hacia el norte en busca del «sueño americano».
El precio que pagan a traficantes de personas quienes se lanzan a esta aventura puede ir desde 5.000 a 15.000 dólares, lo que supone ingresos de unos 5.000 millones de dólares anuales.
«Guatemala es la puerta al corredor migratorio más grande del mundo (México). Se estima que por el país pasan entre 250.000 y 300.000 personas (indocumentadas) anualmente», dijo ílvaro Caballero, de la ONG Avancso, que estudia el fenómeno migratorio.
«Tomando la cantidad de gente que pasa, los traficantes (de personas) podrían obtener ganancias por alrededor de 5.000 millones de dólares al año» en Guatemala, agregó Caballero.
Se ha detectado que en estas actividades participan funcionarios de diversos servicios públicos, entre ellos de la Policía Nacional Civil y la Dirección General de Migración.
Por sospechas de su involucramiento con bandas de narcotraficantes, el ministro del Interior, Raúl Velásquez, destituyó a los cuatro miembros de la cúpula de la Policía, entre ellos el director Porfirio Pérez Paniagua.
De acuerdo con Velásquez, la Fiscalía cuenta con una lista de 23 policías que podrían estar vinculados con la sustracción de unos 117 kilos de cocaína que aparentemente formaban parte de un cargamento de 1.000 kilos decomisado el jueves en la capital guatemalteca.
Por su lado, un ex director de Migración, Renato Durán, reconoció la participación de funcionarios de dicha entidad en bandas que trafican indocumentados.