Las petrocasas solidarias


Las petrocasas son el resultado de una iniciativa venezolana para desarrollar proyectos habitacionales, a partir de la bonanza que genera el comercio del petróleo.

Desde el techo hasta el piso, las petrocasas tienen en su interior un olor a solidaridad que deja a miles de personas felices, aunque por fuera genera dudas y suspicacias por las intenciones polí­ticas que están implí­citas en la cooperación venezolana.

Javier Estrada Tobar
lahora@lahora.com.gt

Uno de los testimonios más emotivos que recogió Belén van Arcken, periodista del Ministerio de Poder Popular para la Comunicación y la Información -de Venezuela-, en una investigación sobre el proyecto Petrocasas, fue el de Enma Zulay Jiménez Dí­az, ama de casa y madre de tres hijos, quien durante más de una década «vivió» en ranchos y alquilando pequeñas viviendas en el estado venezolano de Caroboro.

Jiménez recibió una petrocasa, construida con policloruro de vinilo -PVC-, como resultado del desarrollo de una iniciativa de la Organización Comunitaria de Vivienda, de la administración del presidente Hugo Chávez, quien aprovechando la inauguración de esta casa, transmitió desde su programa Aló Presidente.

Cada vez son más la personas como Enma que agradecen los beneficios del auge petrolero en Venezuela y la redistribución de los ingresos por la explotación del crudo, que coloca a este paí­s en una posición hegemónica en la carrera internacional para desarrollar proyectos sociales, que luego son exportados al resto del mundo.

Las petrocasas, que se fabrican con productos derivados del petróleo -motivo de su nombre-, son cada vez más populares en el paí­s sudamericano y empiezan a conocerse en el resto del continente, a través de proyectos de cooperación, como ocurre en Cuba, Guatemala y Nicaragua, entre otros paí­ses.

DEBILIDAD

A simple vista, una petrocasa parece ser una vivienda como cualquier otra, construida con materiales tradicionales, como block, cemento y otros constructivos, que de hecho, forman parte de algunas estructuras de la edificación.

La necesidad de las familias pobres de vivir bien forma parte de la lógica de construcción, que además cuenta con certificaciones internacional de inocuidad y seguridad ambiental.

El déficit habitacional y la alta demanda de petrocasas en Venezuela, y en el resto de paí­ses donde se construye este tipo de viviendas, hace que cada dí­a se compartan las experiencias entre los beneficiarios del programa e incluso, que algunas trasciendan por Internet.

En foros y publicaciones de sitios web de variada ideologí­a se encuentra una gran cantidad de personas que dice estar agradecidas con Chávez por el desarrollo e implementación de polí­ticas sociales, que surgen desde la toma de control de los yacimientos petroleros en su paí­s, aunque no falta también un importante número de descontentos.

Las crí­ticas al programa surgen por diversos motivos, que van desde la frágil estructura de las petrocasas, hasta razones polí­ticas, de quienes se preguntan por qué se implementan estos programas en el extranjero, cuando en Venezuela persiste un alto déficit habitacional.

DETRíS DE LA CASA

En el plano polí­tico tampoco faltan las dudas sobre el interés que existe en la administración Chávez, para cooperar con paí­ses latinoamericanos -en condiciones económicas desfavorables-, y el costo que supone para estas naciones una alianza con Venezuela.

Por otra parte, la diplomacia del paí­s sudamericano se limita a señalar que la «solidaridad» latinoamericana es la causa y efecto de los proyectos sociales, como Petrocasas, con los que se espera ayudar a las personas afectadas por la pobreza o la situación desigual de sus paí­ses.

Enma Zulay Jiménez Dí­az tiene una experiencia positiva con este proyecto, que le cambió la vida al igual que a miles de personas en el continente, aunque los costos polí­ticos, diplomáticos, económicos y sociales no estén claros para los beneficiarios que se encuentran fuera de las fronteras venezolanas.

CERTIFICACIí“N Aval de expertos


Expertos del laboratorio LGA QualitTest GMBH TíœV Rheiland Group, ubicado en Ní¼rnberg, Alemania, refrendaron la inocuidad de los componentes del sistema constructivo venezolano Petrocasa, de acuerdo con la agencia noticiosa Prensa Latina.

La certificación de ausencia del monómero tóxico monocloruro de vinilo en el proceso de construcción de las petrocasas es válida, según el director de la estatal Petroquí­mica Venezolana (PEQUIVEN).y gerente general de la empresa Investigación y Desarrollo, Julio Medina.

«Para la edificación de las llamadas petrocasas se utilizan perfiles de policloruro de vinilo (PVC) con ausencia total de emisiones de sustancias cancerí­genas, de acuerdo con el reporte de los expertos», informa la agencia de noticias.

EN GUATEMALA Supervisión venezolana


La Embajada de Venezuela en Guatemala supervisa la construcción de decenas de petrocasas en San Juan Sacatepéquez, Guatemala, que serán designadas a familias desplazadas por desastres naturales.

De acuerdo con la sede diplomática venezolana, se estudia la posibilidad de instalar en el paí­s una fábrica de petrocasas, para desarrollar proyectos habitacionales en zonas urbanas marginales.

En reiteradas ocasiones, la Cámara del Agro, adscrita al Comité Coordinador de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras, manifestó «dudas» con respecto a las consecuencias polí­ticas que tiene aceptar la ayuda del mandatario venezolano.