«…En las obras teatrales romanas y griegas, «Deus ex machina» significaba «dios de la máquina». Era la forma como se conocía la aparición de un personaje mediante la máquina de la tramoya y que tenía el propósito de liberar al héroe de todo el embrollo en que se había metido. Tramoya es la máquina que se utiliza en teatro para crear efectos especiales, sobrenaturales o espectaculares?»
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En la actualidad, esta frase se puede aplicar en una película o novela (por lo general) a una acción totalmente inesperada, en la trama. Ese elemento, se utiliza como un artificio (por el director) en una obra o en una representación, lo que provoca repentinamente el desenlace de la misma.
La expresión proviene del latín, es una reproducción exacta del griego, que significaba «dios surgido de la máquina», y, además, tiene un significado muy actual que se asocia a «una persona o un suceso que proporciona una solución repentina e inesperada ante una dificultad». Eso es lo que representa esa locución: porque es algo que cae del cielo, repentinamente, sin explicación alguna o lógica.
También se entiende, en la crítica literaria, a un recurso muy común de algunos autores de poca imaginación, que lo utilizan para terminar una historia de forma abrupta, cuando no tiene otra forma de hacer para que concluya con un final feliz, o sacar de un verdadero problema al protagonista principal de su historia. Y uno se pregunta ¿Qué m… pasó aquí…?
Eso no puede pasar en Guatemala. Nosotros no necesitamos a un Deux ex Machina, para nuestros gravísimos problemas (aunque lo quisiéramos, pero eso no existe). Que no vaya a venir un «salvador» de esos que cae repentinamente del cielo, con soluciones mágicas. No, no puede ser que desde ahora ya estén saliendo merolicos de la política que vengan a decirnos que ellos son los liberadores del pueblo, y que, bajando con el apoyo de una grúa, van a desembrollar todo lo malo que está pasando en nuestra desconsolada y atribulada Guatemala, como si fueran los «traiditos» de la «lica».
No, no permitamos que actúen libremente este tipo de políticos matreros, que ya tenemos suficientes con los que han estado en el poder los últimos años. Y si se aparecen, desnudémoslos. Hagamos algo, porque siento que estamos llegando a tal nivel de desesperación, que va a venir uno de esos, si de esos que va a realizar un acto de magia, algo espectacular, un típico Deux ex Machina y todos, todos (hasta yo) le vamos a aplaudir.
Creo que eso fue lo que le vendieron a los hondureños con el cara dura de Michelletti y ahora no encuentran cómo salir del embrollo. Esos salvadores «caídos del cielo», esos «redentores inesperados» no deben tener cabida en Guatemala, de esos ya estamos hartos.
Y es que andamos peor que los actores de ¡Lost!, verdaderamente perdidos en esta islita pequeña que es nuestra Guatemala, pues cada día vivimos una nueva trama de horror, violencia y locura desenfrenada, y después otra? y más tarde otra. En esas producciones televisivas es común ver ese recurso? pero no lo debemos permitir en nuestra realidad.