Provenientes del pluralismo poblacional. írea urbana y rural, no pierden su permanencia. Sin embargo, sólo flotan en el aire que las desgarra. En algunos casos protagonizan diálogo de sordos. Empero, las demandas crecen en búsqueda de solución debida, tras encerronas inútiles. Salvo el desahogo mediante bloqueos viales, marchas y acciones de hecho.
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Voces a título de emisoras enardecidas, imposible las atiendan por receptores gubernamentales. El medio básico lo conforma el viento. La verdadera comunicación y mucho menos la posibilidad de respuestas, nada de nada. El tiempo apremia y las necesidades insatisfechas adquieren condición enorme, cuyo motor provoca ensanchamiento crítico.
Inoperante destino de tantas voces que el viento desgarra. Hoy en día se sacan de la manga que no hay fondos públicos. Argumento que pone valladar o «candado». Así sea la multiplicidad situacional, venga de donde venga. Ciertas voces tienen suerte, sin duda, puesto que sí reciben atención. La aprobación de Bonos y Reforma Fiscal, por ejemplo.
En ese contexto, existen enfrentamientos en carreteras. Integrantes de la Plataforma Agraria están dispuestos a quemar sus últimos cartuchos. El tema de suyo candente siempre tendrá actualidad. La solución o paliativos, requieren asistencia crediticia y técnica. Es palabra mayor, nadie puede disentir, excepto tanto empecinamiento vigente.
Es el caso de referir cuanta petición del magisterio por contrato. Cabe repetir que les adeudan varios meses. Inútiles vienen a ser sus desesperadas voces. El viento las desgarra una vez más. Claman en balde al narrar su condición. Urgidos de satisfacer las necesidades básicas: alimentación, vestuario, techo y algo más, propio y de su familia.
Repetidas voces desgarradas por el viento. Ausentes de medidas apropiadas, proliferan en el interior. Damnificados anteriores del Stand sobreviven a orillas de barrancos y ríos. También habitantes afectados por derrumbes como el cerro Los Chorros, en San Cristóbal, Alta Verapaz. Mis paisanos siguen a la espera de atención completa.
El movimiento sindical formula planteamientos. Mediante demandas y petitorios. Representan más voces que el viento desgarra. Encuentran cerrojos firmes. Sobre todo concerniente a incrementos del salario mínimo, una verdadera brasa. Dicho repetitivo desgarramiento ocupa espacios en el contradictorio entorno. Menudea en el acto la crisis.
Existe considerable número de damnificados por bancos en quiebra. Otro segmento poblacional cuyas voces el viento desgarra. Infinidad de recursos presentados; manifestaciones enderezadas asimismo. Ven con desaliento la indiferencia mostrada por las autoridades. No reparan en el tremendo zarpazo y robo descarado de sus ahorros
Las voces que el viento desgarra, suman y siguen. Antes fue usual el «no se oye, padre». Ahora no dejan que las mismas lleguen donde deben llegar. En materia de impunidad andamos por la calle de la amargura. Ajenos a que caiga el castigo sobre la legión de delincuentes y mafiosos mucho más cuando se trata de personas de cuello blanco.
Voces que propugnan de diversas maneras acerca de los desvíos millonarios, más de lo mismo. De inmediato el viento las desgarra y borra cualquier evidencia. Por lo tanto, sin necesidad de romperse las vestiduras, salen en caballo blanco, Debido a eso estamos como estamos, por que somos como somos. No hay cambio nunca jamás.
Todo se debe al invariable hecho que una mayoría solo ve, oye y calla. Pasó a la historia desde tiempo atrás la auténtica característica personal, Tocante por supuesto a que perdimos significativos valores humanos. Razón de peso completo para que con insistencia sea dicho que caemos en definitiva en únicamente ver pasar como si tal cosa.