Reinicia macro juicio en Irán, con una francesa entre acusados


FOTO LA HORA: AFP  ALI RAFIEI

Clotilde Reiss, ciudadana francesa detenida junto a los opositores del régimen iraní­, se defiende esta mañana frente al tribunal.» title=»FOTO LA HORA: AFP  ALI RAFIEI

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<p>La segunda sesión del juicio a los manifestantes detenidos en las protestas contra la reelección del presidente iraní­, Mahmud Ahmadinejad, entre los que figuran una francesa y dos empleados locales de la embajadas de Francia y Gran Bretaña, comenzó hoy en Teherán.</p>
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La universitaria francesa, Clotilde Reiss, «está acusada de haber recabado informaciones y animado a los agitadores», afirmó la agencia oficial IRNA.

La empleada local de la embajada de Francia fue arrestada el jueves, añadió.

Se trata de Nazak Akshar que trabaja en el servicio cultural de la embajada.

Reiss, de 24 años, que llevaba un vaquero, un abrigo oscuro y un pañuelo en la cabeza, declaró haber participado «por motivos personales» en las manifestaciones en protesta por la reelección de Ahmadinejad, en los comicios del 12 de junio, informó IRNA.

Según esa misma agencia, la joven francesa dijo que entregó un informe a la embajada de Francia sobre los disturbios.

Lectora en francés en la Universidad de Ispahan, en el centro de Irán, Reiss fue detenida el 1 de julio.

Un empleado local de la embajada británica, Hosein Rasam, que habí­a sido detenido el 27 de junio y luego liberado bajo fianza junto a varios compañeros de trabajo, se encuentra también entre los acusados.

Hosein Rasam fue acusado de espionaje para Estados extranjeros, según IRNA.

Gran Bretaña confirmó la presencia en el juicio de su empleado local y la tildó el sábado de «completamente inaceptable», según un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores.

«Deploramos estos juicios y las supuestas confesiones de prisioneros a los que se negaron sus derechos humanos básicos», añadió el portavoz.

El fiscal del tribunal, Abdolreza Mohabati, afirmó que los acusados habí­an «elaborado un plan, apoyados por la oposición y los paí­ses extranjeros, para derrocar al régimen», según FARS.

El fiscal acusó a las autoridades británicas y estadounidenses de tener un papel en los «disturbios» más graves de la historia de la República Islámica, en los que murieron 30 personas, según el balance oficial.

Unas 2 mil fueron detenidas durante las protestas. La mayorí­a fueron liberadas, excepto más de un centenar que están siendo juzgadas desde el pasado sábado.

«Algunos diplomáticos británicos tomaron parte en las concentraciones ilegales de Teherán», dijo el fiscal durante la lectura del acto de acusación.

«La célula polí­tica de la embajada de Gran Bretaña recaudaba información sobre los responsables (iraní­es), los Guardianes de la Revolución, la milicia Basiyi», dijo.

«También envió a empleados locales a los lugares de los disturbios», indicó durante un juicio accesible sólo a unos cuantos periodistas iraní­es.

El empleado de la embajada británica admitió en su declaración el sábado ante el tribunal que la embajada les habí­a pedido que se hicieran presentes en los lugares donde se produjeron los disturbios durante las manifestaciones, según informó la agencia IRNA.

Clotilde Reiss fue inicialmente acusada de espionaje por haber tomado fotografí­as de manifestaciones con su móvil en Ispahan.

Una fuente diplomática en Teherán se mostró «sorprendida» por la comparecencia de Reiss en el juicio. Su padre, Rémi Reiss, se declaró sorprendido y afirmó desde Francia que su hija «es inocente y no hay ninguna prueba de las acusaciones formuladas en su contra».

Destacados polí­ticos reformistas y periodistas figuran entre la decena de acusado que comparecí­an este sábado por segunda vez ante el tribunal.

Un centenar de acusados comparecieron en la apertura del juicio el 1 de agosto.

Acusados de perturbar el orden público y de atentar contra la seguridad nacional, se enfrentan a una pena de cárcel de hasta cinco años. Pero si son reconocidos culpables de ser «mohareb» (enemigos de Dios), se enfrentan a la pena de muerte.

El juicio ya ha supuesto un duro revés para la oposición. Algunos de los acusados se retractaron de sus declaraciones y afirmaron que fue un error participar en las protestas. El lider opositor Mir Hosein Musavi afirmó la semana pasada que esas confesiones fueron obtenidas bajo «tortura».

ACUSADA Pide «perdón» y espera indulto


La universitaria francesa Clotilde Reiss, juzgada por el Tribunal Revolucionario de Teherán por su participación en las manifestaciones contra la reelección de Mahmud Ahmadinejad, pidió «perdón» hoy y dijo que espera ser «indultada», según la agencia iraní­ ISNA.

«Pido perdón al paí­s, al pueblo y al tribunal de Irán y espero que me indulten», indicó ante el tribunal que la está juzgando desde hoy.

«La presencia en prisión es dura, pero mis guardianes y los agentes encargados de realizar los interrogatorios no se portaron mal conmigo y no tuve problemas particulares en la cárcel», declaró, según la agencia IRNA, aunque habló de la «presión psicológica» que vive sobre su suerte.

La francesa, una pasante en la universidad de Ispahan (centro) de 24 años, habí­a sido detenida el 1 de julio.

Su presencia el sábado en el banquillo de los acusados -junto a una empleada local de la embajada de Francia, un empleado local de la embajada británica y una decena de otras personas juzgadas por su papel en las manifestaciones post-electorales- sorprendió a los medios diplomáticos y a sus familiares.