La Hora siempre apoyó las gestiones que hicieron ciudadanos guatemaltecos para honrar a los participantes en la gesta del 11 de marzo de 1920 que marcó el inicio del fin de la dictadura de Manuel Estrada Cabrera y en ese sentido nos pareció adecuada la construcción de una plazuela en el lugar donde se dieron cita los patriotas convocados por dirigentes como don José Azmitia, don Julio Bianchi, don Tácito Molina, don Manuel Cobos Batres y tantos más que enarbolaron la bandera del unionismo para iniciar la lucha contra la dictadura.
Sin embargo, tras varios meses de construcción, ha resulta que los responsables de construir la plazuela sobre un nuevo estacionamiento hicieron un mamarracho llamado a convertirse no sólo en tapón del tránsito, sino en lugar de muchos accidentes, sobre todo porque nuestros automovilistas no tienen la costumbre de respetar carriles, lo cual se hace indispensable en una rotonda de las características que tiene el mamotreto situado frente a las torres del Banco Industrial.
En urbanismo es esencial combinar el ornato con lo funcional y en el caso de esa obra es obvio que no pensaron en absoluto en mantener facilidades para la vialidad porque lo que hicieron fue un cuello de botella en un lugar que era anteriormente expedito para el tránsito de vehículos. No quiere decir esto que en materia de ornato hayan cumplido con todos los requisitos, pero entendemos que en cuestiones de gusto no existen patrones y lo que para algunos puede ser un diseño atractivo, para otros será un esperpento. De suerte que lo único que queremos calificar, porque se trata de criterios eminentemente objetivos, es la incapacidad que mostraron los diseñadores para garantizar que la construcción de una plaza monumental no obstruyera el tráfico ni lo hiciera peligroso.
Circulando por ese sector cualquiera se da cuenta que ni siquiera el uno por ciento de los automovilistas respeta los carriles recién pintados y eso aumenta el riesgo de accidentes porque la mayoría «acorta» la vía a su sabor y antojo, sin que importen los vehículos que llevan a la par. Puede pensarse que el problema es más de educación vial que de diseño, pero hay que entender que una rotonda tan marcada como la que construyeron no puede ser segura en medio de un tráfico tan anárquico como el que presenta Guatemala.
Lástima grande que una obra que pudo ser importante para recordar una de las gestas más importantes por la construcción de la democracia en el país, haya sido objeto de tanto descuido urbanístico por un diseño que resulta en verdad patético y cuyos efectos se harán más graves aun cuando funcione en el sector el ramal del Transmetro.