El retorno de Charly Garcí­a


El legendario roquero argentino Charly Garcí­a prepara un regreso triunfal a los escenarios, tras más de un año de ostracismo forzado, que comenzará hoy cuando radios y televisoras de América Latina emitan en simultáneo su nueva canción «Deberí­as saber por qué».


«Tengo la misma furia y la misma pasión que antes, pero ahora escucho más. Yo no me escuchaba a mí­ y no escuchaba a nadie. Después de lo que pasé me puse las pilas y acá estoy», dijo el músico para tranquilidad de varias generaciones de fanáticos.

Garcí­a, un emblema del prolí­fico movimiento del rock local, cumple desde junio de 2008 un duro proceso de rehabilitación por su adicción a las drogas y al alcohol, durante el cual recuperó decenas de kilos, que sigue con un tratamiento domiciliario en una nueva casa en Buenos Aires.

Luego de estar diez meses apartado de la vida pública y refugiado en una residencia de campo del empresario, ex cantante y ex polí­tico Ramón «Palito» Ortega, se reinstaló en la capital, donde vive un romance con una conductora de la cadena MTV, imagina un futuro «casado y con hijos» y prepara su regreso al ruedo.

«Che, si en verdad me tomás en serio/ Deberí­as saber por qué/ en el fondo no es un misterio (…). Che si te ponés la camiseta, deberí­as saber por qué», dice la letra que Charly compuso en 2008 en pleno proceso de desintoxicación en una clí­nica psiquiátrica.

Desde hace varias semanas, el músico está ensayando varios clásicos de sus discos «Yendo de la cama al living» y «Clics modernos» junto al trí­o chileno que lo acompaña desde 2003, integrado por el guitarrista Kiuge Hayashida, el baterista Toño Silva Peña y el bajista Carlos González.

Sumó al proyecto a ex compañeros de ruta como Hilda Lizarazu en coros, Fabián «Zorrito» Quintiero (teclados) y Carlos Alberto Garcí­a López (guitarra).

El lí­der de mí­ticas bandas de rock argentino como Serú Girán y Sui Generis y autor de gran parte de las mejores canciones populares argentinas de las últimas cuatro décadas se habí­a animado a un primer retorno el 30 de marzo.

Ese dí­a, en un recital corto, improvisado y sorpresivo se lo vio en pie, más gordo y apaciguado, alejado de la imagen de provocador roquero excedido en drogas y alcohol que destrozaba instrumentos y protagonizaba escándalos.

El autor de temas emblemáticos como «Canción para mi muerte», «Inconsciente colectivo» y «No bombardeen Buenos Aires» habí­a sido internado en junio de 2008 en Mendoza (oeste) por una neumoní­a, y luego fue derivado a un neurosiquiátrico antes de seguir con una vigilada internación domiciliaria.