Se esperan para el viernes las últimas cifras sobre desempleo en Estados Unidos, y los analistas anticiparon una tasa de 9,6%, un pico que no se había alcanzado en los últimos 26 años y que se avecina al temido umbral sicológico del 10%.
El gobierno de Obama salió el jueves a defender su plan, argumentando que sumó entre dos y tres puntos de crecimiento a la economía estadounidense en el segundo trimestre.
«Después de suministrarle un tratamiento (el plan de reactivación), la economía, que estaba en caída libre, se estabilizó de manera sustancial, y ahora parece poder recuperarse en la segunda mitad del año», subrayó la presidenta de los consejeros económicos de la Casa Blanca, Christina Romer.
Obama puso manos a la obra para defender su plan él mismo en diversos puntos del país.
El miércoles visitó Indiana (norte), un Estado donde la tasa de desempleo avecina 18%. Fustigó la «desinformación» generada por algunos, según él, para criticar su plan de reactivación que, asegura, comienza a funcionar.
«Mucha gente busca defender el statu quo», advirtió Obama al referirse a sus reformas en energía, la salud y la economía.
«No abandonaremos. No dejaremos que el azar guíe nuestro destino (…) Nuestro país no fue construido con quejas y gemidos», insistió.
El presidente ya había emitido un mensaje similar el fin de semana pasado en su alocución radiofónica semanal.
Las cifras del Producto Bruto Interno (-1% anual en el segundo trimestre contra -1,5% anticipados por los analistas) son una «señal importante de que la economía va en el buen sentido», afirmó.
Revelan que «la economía tuvo un comportamiento mucho mejor de lo que esperábamos en los últimos meses» y este «progreso puede estar directamente vinculado» con las medidas que tomó el gobierno, añadió.
El mensaje fue retomado el martes por el vicepresidente, Joe Biden. «Les puedo afirmar sin reservas que hoy el plan de reactivación funciona», anunció en Michigan (norte del país), otro Estado siniestrado por la crisis.
El gobierno de Obama debe trabajar mucho para convencer a los escépticos. Un sondeo del instituto Quinnipiac divulgado el jueves muestra que la popularidad del presidente cayó a 50%, un retroceso de 7 puntos en el último mes, al nivel más bajo desde que fue electo. Mientras tanto, 49% aprueba su política económica específicamente.
Sus rivales republicanos endurecieron los ataques contra el plan de reactivación esperando sacar algún beneficio político. John Boehner, el líder republicano de la Cámara de Representantes, prometió a los demócratas «un verano largo y caliente».
«Adoptaron un plan de reactivación de 1.000 millones de dólares que nadie entiende y que no generó los puestos de trabajo que prometieron los demócratas», afirmó.
El gobierno todavía puede valerse de algunos indicadores que muestran una mejora, como el PBI. Pero estas cifras podrían no tener incidencia alguna en la opinión pública si el desempleo sigue creciendo.
«La historia muestra que el crecimiento económico es necesario para que el empleo siga la misma tendencia. Las empresas volverán a crecer y a contratar gente», prometió Obama.