Desde hace varios meses Emerenciana Martínez dejó de comer un día a la semana porque el dinero no le alcanza para comprar todos sus alimentos.
No es la única que lo hace, pues la mayoría de sus vecinos del barrio Alfareros en Chimalhuacán, un municipio marginado al oriente de la capital mexicana, quitó la carne de res de su dieta cotidiana.
«Aquí no hay persona que no tenga hambre, ves a los niños cada vez más flacos», dijo Martínez.