Durante el tiempo que tuve la oportunidad de elaborar mi trabajo de investigación sobre Procesos de Negociación y Resolución de Conflictos sobre el Medio Oriente estudié minuciosamente diferentes teorías de negociación y conflictología. De ellas, logré determinar que de las variables de la problemática (religión, recursos, rehenes, milicias, etc.) depende por supuesto la estrategia que habrá de seguirse para la resolución de conflictividad.
He de aclarar que la negociación no se presenta únicamente en la segunda etapa del conflicto (confrontación), la negociación es parte de la planeación estratégica, se puede negociar para preservar la paz.
Se pueden atajar conflictos, se pueden resolver conflictos y se pueden acelerar procesos de reconciliación. El día de ayer hemos podido presenciar en Corea del Norte un proceso de negociación exitosa, para algunos anunciado o mediático de la liberación de rehenes.
Sobre el tema, que me apasiona y en el cual profundice durante mi estadía en Uppsala universitat, en Suecia, pude definir que el tema de la negociación implica elementos antropológicos vinculados a la evolución de las sociedades, elementos subjetivos como percepciones y los elementos sociológicos (sociedad) vinculadas al análisis y estudio de las condicionantes sicológicas (individuo).
Al respecto Juan Ramón Monje y Juan Carlos Vicente Casado, prominentes sicólogos españoles nos ilustran: «Normalmente, los problemas humanos suelen definirse como conflictos entre dos personas/grupos humanos por alcanzar una meta concreta. Puede ser que los dos quieran lo mismo, o que uno necesite la cooperación del otro para conseguir lo suyo, o en estas situaciones hay cuatro posibilidades:
GANA – GANA: Inteligencia.
GANA- PIERDE: Maldad (por dominación).
PIERDE-GANA: Ignorancia (cede) y
PIERDE-PIERDE: Estupidez»
La Universidad de Harvard, pionera de la teoría GANA-GANA, propone un proceso en el cual priva la inteligencia y la razón por encima del egoísmo, la estupidez y la barbarie que resultan desencadenando impotencia y violencia.
Esta tarde he querido reflexionar intencionalmente sobre la negociación exitosa, negociación que aplica a las ciencias políticas y de administración. El buen negociador se levanta de la mesa con la sensación de sentirse ganador, encontrando el punto medio el punto de equilibrio.
El buen negociador no busca un fin sino el buen camino que lo conduzca para alcanzar sus objetivos bajo las concesiones mutuas. Apliquemos este criterio a situaciones en donde la negociación no ha sido tan exitosa y descubramos el porque la precondicionalidad juega un papel importante. No se deben sostener negociaciones sobre la marcha porque esto las vuelve forzadas, no se pueden o deben establecer plazos prolongados porque permiten el replanteamiento de estrategias, no se debe negociar en «caliente» porque se corre el riesgo de exabruptos, la negociación es una técnica y debe ser llevada con tiempos y con agenda, esta es una importante lección.