Disolución de cámara baja marca comienzo de legislativas


El primer ministro japonés, Taro Aso, disolvió hoy la Cámara de Diputados, dando la señal de partida de un violento combate por las elecciones legislativas a fines de agosto que podrí­a desembocar en un cambio radical del equilibrio polí­tico de la segunda economí­a mundial.


El Partido Demócrata de Japón (PDJ), que promete estar más atento a las preocupaciones populares, es el favorito, de acuerdo con las encuestas, para poner fin a la dominación de los conservadores del Partido Liberal Demócrata (PLD) sobre la vida polí­tica nipona durante más de medio siglo.

«En virtud del artí­culo 7 de la Constitución, la cámara baja ha sido disuelta», declaró el presidente de la cámara, Yohei Kono, durante una sesión plenaria.

Esta disolución, propuesta por Aso y aprobada por el emperador Akihito, fue recibida de pie por los diputados, que gritaron tres veces «Banzai» (larga vida), levantando los brazos al cielo, como indica la tradición.

Luego, el gobierno ratificó la fecha del 30 de agosto para las elecciones en las cuales se designarán a los 480 diputados, quienes a su vez nombrarán al nuevo primer ministro. En Japón, la jefatura del gobierno es ocupada por el jefe del partido que obtiene la mayorí­a en la Cámara de Diputados.

Taro Aso, de 68 años, en mala posición en los sondeos desde que llegó al poder, en septiembre de 2008, decidió adelantar algunas semanas las legislativas.

«La disolución es necesaria para permitirnos recibir más comprensión y cooperación del pueblo japonés», explicó el primer ministro a su gabinete.

Hoy, Aso presentó excusas inhabituales por sus errores y sus cambios de orientación.

«Mis declaraciones y lo que fue calificado de cambios de posiciones polí­ticas condujeron al pueblo japonés a apartarse de la polí­tica. El resultado fue una disminución de la tasa de apoyo al PLD. Lo lamento mucho», dijo Aso.

El partido conservador está en decadencia después de la partida del popular primer ministro Junichiro Koizumi, en 2006. En un año, lo sucedieron tres jefes de gobierno que no lograron impedir el desinterés de los electores, que sancionaron a los conservadores en 2007 al elegir a la oposición en las elecciones del Senado.

Hasta hace muy poco tiempo, una eventual derrota del PLD en las legislativas parecí­a inconcebible, debido a la enorme influencia de ese partido, que creó ví­nculos estrechos con los grandes conglomerados y los grupos de influencia agrí­colas, logrando así­ el respaldo de millones de personas desde su nacimiento, en 1955.

La tasa de popularidad de Aso cayó debajo del 20%, según las últimas encuestas, que colocan al PDJ y a su jefe, Yukio Hatoyama, a la cabeza por amplia mayorí­a en las intenciones de voto de los japoneses.

Hatoyama, de 62 años, heredero de una rica dinastí­a de polí­ticos a menudo comparada con la familia Kennedy en Estados Unidos, será el primer ministro en caso de victoria.

Yukio Hatoyama rompió con su familia polí­tica original abandonando en 1993 al PLD para fundar tres años después el PDJ con otros disidentes y opositores.

Dirigió el PDJ entre 1999 y 2002 y durante varios años fue el brazo derecho de su presidente, Ichiro Ozawa, antes de sucederlo en mayo pasado.

«Estas elecciones no están destinadas únicamente a poner fin al reino del PLD. Se trata de un voto revolucionario importante para crear un nuevo Japón», declaró Hatoyama el martes a la prensa, refiriéndose a una «misión histórica».

El PDJ prometió adoptar una polí­tica económica y social menos liberal, reducir el despilfarro del dinero público y redistribuir los ingresos nacionales hacia las zonas rurales y en beneficio de los más pobres.