Veintinueve personas infectadas por el virus de la gripe A (H1N1) han muerto hasta ahora en el país, donde sólo la semana pasada se registraron 55.000 nuevos casos, según el último balance oficial.
Pero se teme que estas cifras se disparen en el otoño boreal, cuando tradicionalmente hace su aparición la gripe estacional o común.
El principal asesor médico del gobierno británico, Liam Donaldson, estimó la semana pasada que hasta un tercio de la población británica, es decir unos 20 millones de personas, podrían contraer el virus este invierno.
Para preparar la lucha contra la enfermedad, las autoridades barajan que en la peor de las hipótesis el número de muertos podría alcanzar los 65.000.
Estas cifras crearon cierta alarma entre la población, aunque el gobierno insiste en que prácticamente todas las víctimas padecían otras dolencias que se agravaron con el nuevo virus y en que la mayoría de los casos son «leves», estas cifras crearon una cierta alarma entre la población.
«Es realmente importante ponerlo todo en perspectiva. Este es un virus leve y hay ya miles de personas que lo tienen y que se han recuperado rápidamente», declaró el ministro británico de Sanidad, Andrew Burnham, para tranquilizar a sus compatriotas.
Los británicos, que ahora se sobresaltan cuando escuchan un carraspeo o un estornudo, abarrotan desde hace semanas las consultas de los médicos y otros centros de salud en casi todo el país.
Con el objetivo de descongestionar estos servicios, Burham anunció el lunes la puesta en marcha esta semana de un nuevo Servicio Nacional para la Pandemia de Gripe que responderá por teléfono o internet a todas las consultas del público sobre la gripe.
Pronto debería iniciarse también una campaña de vacunación masiva que cubrirá a la mitad de la población antes de final de año. El gobierno anunció el lunes que empezaría a recibir las primeras dosis en agosto.
Después del personal sanitario, los niños, que conforman uno de los principales grupos de riesgo junto con las mujeres embarazadas, figurarán en los primeros en recibir el tratamiento a fin de evitar los contagios masivos cuando empiece el año escolar, en septiembre próximo.
Aunque el tema es todavía objeto de debate, el cierre de las escuelas no figura por el momento entre las medidas previstas por el gobierno.
«Por ahora creo que es poco probable», dijo el asesor médico del gobierno, Liam Donaldson, entrevistado por una cadena de televisión. «Sería sumamente perjudicial para la sociedad. ¿Cuándo las volveríamos a abrir si la gripe va a estar con nosotros durante meses?».
Medidas como éstas tendrían un alto coste social y económico, que algunos estudios publicados en los últimos días han empezado a calcular.
Según el grupo de economistas ITEM del instituto Ernst & Young y Oxford Economics, la pandemia de gripe porcina podría hacer perder a Gran Bretaña, cuya economía debería contraerse este año un 4,5%, entre un 3% y un 5% suplementario.
La pandemia afectaría a la economía tanto a través de la oferta como de la demanda. «El principal efecto sobre la oferta vendría de los días de fiesta (asueto) que se tomarían los empleados porque ellos o sus allegados están enfermos», señala el ITEM.
Según las autoridades, hasta un 9% de la población activa podría estar afectada por la enfermedad y dejar de ir a trabajar en agosto, y la cifra podría aumentar hasta un 12% en septiembre.
En lo que se refiere a la demanda, los temores de contagio harían que mucha gente dejara de acudir a los lugares públicos, y por tanto también de consumir, y de viajar.
Los viajes han sido un vector de propagación de esta gripe que surgió inicialmente en México y Estados Unidos, antes de extenderse por Europa y América Latina.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció el martes que la gripe porcina ya ha causado la muerte de más de 700 personas en todo el mundo.
Desde este fin de semana, en los aeropuertos británicos, varias compañías, como British Airways o Virgin Atlantic, «desaconsejan» a los pasajeros con síntomas de gripe porcina subirse al avión.
El virus de la gripe porcina ha causado la muerte de más de 700 personas en todo el mundo, anunció hoy una portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El último balance publicado en el sitio internet de la OMS, el 6 de julio, señalaba 429 muertos por el virus A(H1N1).
Este virus se está propagando en el mundo a una velocidad «sin precedentes» respecto a otras epidemias, había señalado el viernes la OMS, que ha renunciado a suministrar estadísticas globales sobre las personas contagiadas.
Esta decisión está parcialmente motivada por «los síntomas moderados de la aplastante mayoría de los pacientes, que a menudo los sufren durante una semana sin tener que recibir tratamiento médico».
La OMS explicó, además, que la contabilización de los casos no es esencial para evaluar los riesgos o para controlar la aparición de la enfermedad en países hasta ahora no afectados.
La organización también exhortó a los países afectados, que a principios de julio eran 125, a comunicar cualquier tipo de cambio que se de en el virus y que pueda hacerlo más potente.
En este sentido, los países afectados siguen señalando a la agencia de la ONU los casos más graves que se registran en sus territorios, así como las muertes confirmadas, precisó la portavoz, Aphaluck Bhatiaseve.
Entre 250.000 y 500.000 personas en todo el mundo mueren cada año de la gripe normal, según datos de la OMS.
El número de muertos por gripe porcina en Argentina llegó a 165, veintiocho más que en el reporte de hoy, confirmándose como segundo país con más fallecimientos en el mundo por detrás de EEUU, informó ayer el ministro de Salud, Juan Manzur.
En declaraciones a la porteña radio 10, Manzur cifró en 165 los fallecidos producto del virus A (H1N1), frente a los 137 decesos del último parte oficial emitido por la cartera de Salud el 14 de julio.
No obstante, el ministro aseguró que en la última semana las consultas en los hospitales «se redujeron hasta el 30%».
Manzur reiteró este lunes que por proyección se estima en más de 100.000 las personas que se contagiaron de gripe porcina en Argentina desde que se detectó la presencia de la dolencia, en mayo pasado.
Desde la aparición de la enfermedad y hasta el 30 de junio, se notificaron unas 118.000 casos de influenza en Argentina, dijo, y aseguró que «el 90% del virus que está circulando es el de la gripe A».
Argentina está segunda en número de muertes por gripe porcina, detrás de Estados Unidos, cuyo último reporte oficial del 12 de julio registró 211 víctimas fatales.