El Barrio El Gallito, conocido como uno de los focos de distribución de droga al menudeo y tráfico de armas, también se ha convertido en escondite de extorsionistas, quienes han encontrado una «guarida ideal» para evadir a las fuerzas de seguridad.
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La Fiscalía contra la Narcoactividad y la División de Investigación Criminal (DICRI) del Ministerio Público (MP) han identificado que varios extorsionistas se esconden en esta zona, en donde las fuerzas de seguridad rara vez allanan viviendas, pues este punto es considerado «peligroso», por los grupos de delincuencia organizada que operan en el lugar.
Los operativos son coordinados bajo una investigación «sustentable», ya que es necesario que cuando se ingrese a ese lugar se cuente con evidencias que permitan resultados positivos y no sólo adviertan a los delincuentes que tienen controlado ese territorio.
Según Leonel Ruiz, de la Fiscalía contra la Narcoactividad, han identificado que varios extorsionistas utilizan las viviendas de la zona 3 para esconderse de las fuerzas de seguridad, además en terrenos boscosos guardan armas, municiones y grandes cantidades de droga.
En varias ocasiones existe fuga de información, por lo que los malhechores son alertados y salen minutos u horas antes de que el personal policial llegue a allanar las viviendas donde se esconden.
Aunque se conocía que la zona 3 era utilizada únicamente como el lugar donde se distribuía droga al menudeo, ahora se suma el tráfico de armas para cometer actos ilícitos y las guaridas para extorsionistas.
OPERATIVOS
El pasado 7 de abril, personal del MP y de las fuerzas de seguridad montaron un operativo en el sector conocido como Las Calaveras, en la zona 3, donde se detuvo a una persona y se incautaron Q6 mil 851, armería, marihuana y cocaína, que se presume se distribuía en ese sector.
Fusiles de grueso calibre, entre ellos dos AK-47, municiones y un chaleco antibalas fueron hallados en un terreno boscoso, ubicado en la parte trasera de la casa donde se detuvo a la persona.
En esa ocasión, el ex director adjunto de la PNC, Rémber Larios, afirmó que las armas halladas en el lugar servían a sicarios para asaltar buses y cometer asesinatos contra los trabajadores del transporte público.
DELINCUENCIA ORGANIZADA
La División de Análisis e Información Antinarcótica (DAIA), señala que tres grupos de delincuencia organizada operan en este sector, ellos son los Calaveras, los Cara Dura y los Shumos, quienes tienen «bien definidos» sus territorios de distribución de droga.
Esta división ha identificado que la violencia en el lugar ha disminuido, pues éstos han llegado a un acuerdo de no «pasar al territorio» del otro grupo, «si todos respetan se acaban las pugnas», afirma un investigador.
Aunque los consumidores de los narcóticos ingresan a ese lugar para solicitar las drogas que buscan, también se conoce que los grandes negocios de distribución se concretan en las zonas 4, 9, 10, 18 y 6, en donde los miembros de esos grupos salen de su punto para entregar grandes cantidades de droga.
Pese a que los miembros que integran esas gavillas podrían considerarse como grupos de narcotraficantes, la Fiscalía contra la Narcoactividad los describe como «delincuencia organizada», pues los «grandes» se encuentran en el interior del país.
Según el mapa elaborado por las instituciones que llevan las investigaciones de esos casos, el crimen organizado se encuentra en Zacapa, Puerto Barrios y Cobán; estos se describen como tal, porque cuentan con una verdadera estructura y logística para coordinar el negocio de la droga.
Aunado a los carteles de la droga guatemalteca se encuentran los narcotraficantes mexicanos, que se disputan el territorio entre sí y que han cobrado varias vidas humanas en los enfrentamientos armados.
La División Especializada en Investigación Criminal (DEIC), indica que detrás del robo de vehículos, asesinatos, distribución de droga y tráfico ilícito de armas entre otros, se encuentra el crimen organizado, quien dirige varias mafias y estructuras paralelas.
El crimen organizado opera bajo clandestinidad y es difícil desarticular a las bandas, dice un profesional de investigación policial.
Pese a que las autoridades de Gobierno han declarado una lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, el que es acusado de ser el mayor responsable de desestabilizar al país y de generar violencia, los hechos sangrientos y los actos ilícitos que se le atribuyen a ese flagelo no han logrado ser detenidos.
Según el reporte de los cuerpos de socorro, unas diecisiete personas mueren a diario a causa de la violencia, mientras que los crímenes, la distribución de armas y drogas, representan una amenaza para las fuerzas de seguridad, quienes deben procurar el orden y evitar el repunte de actos anómalos, dirigidos por una «fuerza casi indestructible», afirma una fuente policíaca.