Buscan sortear la crisis económica


FOTO LA HORA: RED BULL

El festival enmarcó distintas actividades, entre ellas aprovecharon los paracaidistas para realizar maniobras en la fortaleza de Salzburgo.» title=»FOTO LA HORA: RED BULL

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<p>El Festival de Salzburgo, uno de los mayores eventos artí­sticos del mundo que reúne ópera, teatro y música clásica, abrirá el sábado su 89ª edición, en un marco de dificultades vinculadas a la crisis económica y al cambio continuo de sus directores.</p>
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Hasta el 30 de agosto, el intendente y director artí­stico Jurgen Flimm asumirá su tercer festival, que será ya su antepenúltimo, puesto que dejará Salzburgo al concluir la edición 2011.

Flimm, quien será reemplazado por un austriaco experimentado venido de la í“pera de Zurich (Suiza), Alexander Pereira, sólo habrá permanecido cinco años en la ciudad de Wolfgang Amadeus Mozart, un mandato tan corto como el de su predecesor y compatriota Peter Ruzicka.

El año 2011 será clave porque la partida de Flimm estará acompañada de la del responsable de conciertos, el austriaco Markus Hinterhausser, mientras que el director de escena, el alemán Thomas Oberender, llegará al término de su contrato, el cual estuvo a punto de romper este año.

Ante esta serie de partidas, la presidenta del festival, Helga Rabl-Stadler, ex diputada conservadora austrí­aca y fuerte personalidad, encarna desde 1995 la estabilidad, muy necesaria para afrontar las eventuales consecuencias de la crisis financiera mundial.

Los recursos provenientes de la venta de entradas son cruciales para este festival relativamente poco subvencionado –los fondos públicos representan un poco más del 25% del presupuesto total cercano a los 50 millones de euros (71 millones de dólares) — y por eso son bastante caras (hasta 526 dólares la entrada).

Las ventas de entradas registradas durante el fin de semana estaban en baja de 5% con respecto a 2008, según la dirección comercial, que observó inclusive una caí­da de 11% en las compras por parte de empresas.

«Sentimos la crisis, pero no demasiado», anunció el responsable de mercadeo, Gerbert Schwaighofer, quien considera que este festival es «una empresa estable» que puede alcanzar una vez más el 90% de frecuentación y 200.000 espectadores este verano (boreal).

El festival además no ha renunciado a asumir riesgos artí­sticos. Tratando como cada año una temática («el juego de los poderosos» en 2009), Jurgen Flimm pondrá en escena una rareza de Gioacchini Rossini, «Moisés y Faraón», para la cual el maestro italiano Riccardo Muti bajará de nuevo al foso de la Orquesta filarmónica de Viena.

Durante esta temporada también presentará el oratorio «Theodora» de Geor Friedrich Haendel, dirigida por el alemán Christof Loy.

Salzburgo rendirá homenaje a uno de los mayores compositores italianos del siglo XX, Luigi Nono, con una nueva producción, confiada al director británico Katie Mitchell, de su obra «Al gran sol de amor cargado».

El director israelo-argentino Daniel Barenboim volverá a Salzburgo con los músicos de su West-Eastern Divan Orchestra para un «Fidelio» de Ludwig van Beethoven, aunque sólo en concierto.

El alemán Claus Guth volverá con las «Bodas de Fí­garo» embrujadoras de 2006 y presentará un nuevo «Cosi fan tutte».