Bochornoso incidente


El Congreso de la República se integra por personas electas de forma directa, en voto secreto. En nuestro paí­s, los diputados son electos conforme a distritos electorales que salvo el departamento de Guatemala, dividido en dos distritos, coinciden con los departamentos que integran el territorio del paí­s.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

«Los diputados son representantes del pueblo y dignatarios de la nación». Para poder ser candidato a diputado, la propuesta debe ser efectuada mediante inscripción que realiza un partido polí­tico vigente, respetándose el procedimiento de elección interna que la ley electoral establece. Varios diputados son secretarios departamentales de sus respectivos partidos y algunos miembros de los comités ejecutivos de la organización polí­tica a la que pertenecen.

 

Un legislador tiene la obligación moral, como representante del pueblo y dignatario de la nación, de comportarse; no puede permitirse exabruptos, uso de palabras soeces, ni actos que lo comprometen o ridiculicen en su vida privada, mucho menos en su vida pública.

 

El dí­a jueves 16 del presente mes, ante un significativo número de miembros del Cuerpo Diplomático presente en el hemiciclo se produjo un hecho por el que la Junta Directiva deberí­a tomar acciones de la misma manera que lo deberí­a hacer el Tribunal de Honor de los partidos que corresponde.

 

El hecho al que me refiero no lo observé personalmente; sin embargo, gracias a los medios electrónicos, lo vi probablemente con más detalle que el que pude haber logrado si me hubiera encontrado en uno de los palcos del Congreso. Según lo indicaron algunos de los medios televisivos y radiales, el diputado Mario Taracena Dí­az-Sol fue empujado por el diputado Alejandro Sinibaldi. Es más, me parece que Taracena fue embestido y no me estoy refiriendo a lo que en el encierro de toros en San Fermí­n, hacen esos nobles animales.

 

La embestida se vio como una estocada de parte del diputado Sinibaldi al pecho del diputado Taracena, casi simultáneamente otro diputado, según se aprecia, también le arremete fí­sicamente y a continuación la representante Anabella de León, miembro del Comité Ejecutivo del Partido Patriota, le lanza un vaso con agua, que bien pudo haber sido otro lí­quido.

 

Ante esta situación se observa que el diputado Taracena, controladamente, se seca el rostro con un pañuelo blanco, el que agita, no sé si en señal de solicitar termine el grosero incidente o en señal que se mantení­a sin mayor daño fí­sico. Posteriormente, el diputado Taracena lanza el pañuelo y se desplaza hacia otro lugar.

 

Qué puede pensar el Cuerpo Diplomático ante esta situación que presenció, qué pueden pensar los ciudadanos que depositaron su voto y su confianza en los diputados mencionados, qué pueden pensar las mujeres, especialmente las madres que buscan impulsar educación, dignidad y respeto a sus hijos; qué podemos decir de personas, de las cuales varias ostentan un grado universitario, han sido y seguramente pretenden ser reelegidos como «diputados, representantes del pueblo y dignatarios de la nación».

 

Cómo podemos criticar la violencia si no somos capaces de controlarnos fí­sicamente. Conclusión: «Lo que natura non da, Salamanca non presta». Esperemos que los legisladores recapaciten y públicamente se disculpen.  Â