Elecciones tras golpe de Estado


Los mauritanos elegirán el sábado a su futuro presidente, un año después del golpe militar que derrocó al presidente que habí­a sido elegido democráticamente en marzo de 2007, Sidi Uld Cheij Abdalahi, que esta vez no será candidato.


Estos comicios, que deberí­an marcar la vuelta del paí­s a un régimen constitucional, se desarrolla siguiendo un proceso obtenido al término de un acuerdo para salir de la crisis, el 4 de junio en Nuakchott, luego de duras negociaciones auspiciadas por la comunidad internacional, en especial Senegal.

Nueve candidatos aspiran a llegar a la presidencia en estas elecciones, en las cuales estarán habilitados para votar 1,2 millones de electores en más de 2.500 colegios electorales distribuidos en todo el territorio de Mauritania, que es dos veces la Pení­nsula Ibérica.

Por primera vez, en unos comicios mauritanos votarán los expatriados que viven en 26 paí­ses.

La comunidad internacional, que apoya la elección desde un punto de vista financiero, logí­stico y técnico, enviará 250 observadores, en particular de la Unión Africana (UA), de la Unión Europea (UE), de la Organización Internacional de la Francofoní­a (OIF) y de la Liga írabe.

Entre los favoritos figura el ex jefe de la junta, el general Mohamed Uld Abdel Aziz, que renunció en abril al poder y al ejército para poder ser candidato a la jefatura del Estado, presentándose como el «candidato de los pobres» que propone un «cambio constructivo».

Los principales rivales a la junta aspiran también a la presidencia. Se trata de Ahmed Uld Dadda, jefe del principal partido opositor y Messaud Uld Buljeir, candidato del Frente Nacional para la Defensa de la Democracia (FNDD), opuesto al golpe del 6 de agosto de 2008.

Otro favorito es el coronel Ely Uld Mohamed Vall, autor de un golpe de Estado en 2005 que al cabo de dos años de «transición» entregó el poder a los civiles.

Por primera vez, se presenta un islamista moderado como candidato a la presidencia en Mauritania: Jemil Uld Mansur, jefe del único partido polí­tico islamista del paí­s, autorizado en 2008 y que cuenta con cinco diputados en el Parlamento.

Dos polí­ticos procedentes de la minorí­a negra también se presentan a estas elecciones: Kane Hamidu Baba, vicepresidente de la Asamblea Nacional, e Ibrahima Moctar Sarr, que en las elecciones de 2007 obtuvo el 8% de los votos en primera vuelta.

También se presentan Saleh Uld Henenna, que en 2003 lideró un golpe fallido contra Maauiya Uld Taya (1984-2005), y Hamada Uld Meimu.

La campaña se desarrolló sin incidentes mayores, aunque rápidamente dio paso a enfrentamientos entre el ex jefe de la junta y sus principales rivales.

La Alta Autoridad de la Prensa y el Audiovisual (HAPA) denunció el miércoles «derivas verbales» que «empañaron» la campaña.

Los últimos mitines electorales tendrán lugar hoy en la capital.

Numerosos observadores consideran probable una segunda vuelta, el 1 de agosto próximo.