Latinoamérica estará entre las primeras regiones en salir de la crisis internacional, aseguró ayer el presidente de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), el brasileño Ricardo Marino, que advirtió contra un exceso del gasto como estímulo de las economías.
«Latinoamérica como región será una de las primeras regiones del mundo en participar de ese ciclo de recuperación», afirmó Marino, en la clausura de un seminario de dos días en Madrid sobre «el papel impulsor de la banca en la recuperación de las economías de Iberoamérica».
En 2009 «estamos en una situación de recesión, pero vamos a decrecer menos que el promedio mundial. El PIB de Latinoamérica caerá un promedio de 2,3-3%, mientras que otras regiones están cayendo mucho más, como los casos de Europa y Europa del Este», afirmó.
El conjunto de la Unión Europea (UE) registró una contracción de su PIB del 4,7% en el primer trimestre de 2009 respecto al mismo trimestre del año anterior, según cifras de la oficina de estadísticas europea Eurostat.
De la misma manera, Estados Unidos decreció un 5,5% en los primeros tres meses del año respecto al mismo periodo de 2008, según el departamento de Comercio, y el PIB japonés cayó un 14,2% interanual, según datos del gobierno.
Para Marino, «en Latinoamérica estamos en una posición privilegiada: no tuvimos quiebras de instituciones financieras, tampoco tuvimos activos tóxicos y los bancos están muy bien provisionados para hacer frente a la morosidad».
«Ahora necesitamos tener prudencia en la gestión del crédito, hacer una concesión más selectiva basada en los riesgos para salir más rápidamente que el mundo desarrollado de la situación de crisis», dijo el presidente de Felaban.
«Aprendimos mucho con las crisis del pasado, la banca es hoy parte de la solución y no del problema, ya que minimiza los efectos de la crisis», dijo.
Marino sólo alertó contra el gasto desenfrenado en el que podrían incurrir los gobiernos en su afán por estimular la economía.
«Las acciones de los gobiernos y los incentivos fiscales que se están creando para reducir el impacto de la crisis afectarán las cuentas futuras y las políticas fiscales», dijo Marino, reclamando «prudencia fiscal».
«Solamente en este punto podemos perder el control, si se hace gasto por hacer gasto», afirmó el banquero brasileño, explicando que esto sólo da «resultados a corto plazo, por lo que hay que pensar en inversiones» como en infraestructuras con efectos a medio y largo término.
Marino insistió en que la buena posición de la banca latinoamericana y los marcos regulatorios adecuados de la misma se «han convertido en una ventaja competitiva» para América Latina, que aunque salga relativamente bien parada de la crisis, necesitará de la recuperación de los países desarrollados y de los mercados emergentes para seguir creciendo.
Sin embargo, recordó que «alrededor de 30 millones más de personas quedarán desempleadas a nivel mundial y entre 55 y 90 millones más estarán en situación de pobreza extrema. No podemos crecer sin tener solidaridad e incluir a estas personas».
Para ello, y para estimular la recuperación, Marino pidió una coordinación de todos los actores económicos y sociales «para terminar de enfrentar la crisis», cuya «recuperación será lenta y gradual», a pesar de que «en Latinoamérica estamos bien ubicados» para salir de las turbulencias internacionales.
Brasil no se liberó de los impactos de la crisis, pero la recuperación ya está en camino y deberá encarrilarse en este segundo semestre de 2009 y en 2010, señala un informe de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) divulgado ayer en Brasilia.
«Brasil no salió indemne de la crisis financiera y económica global. Pero la recuperación está encaminándose y debe ganar ímpetu en el segundo semestre de 2009 y en 2010», señala el documento, presentado por el secretario de la organización, Angel Gurría.
La entidad prevé una contracción de 0,8% del PIB brasileño para este año y crecimiento de 4% el próximo. «El PIB se debe encoger en 2009, aunque la demanda interna debe ganar algún dinamismo en la segunda mitad del año y en 2010», señala, indicando que se dieron algunas señales positivas, como fortalecimiento del real, mejora del crédito y una destacada alza en la bolsa.
Factores que ayudaron a Brasil a navegar por esta crisis fueron su política de consolidación macroeconómica y una posición externa menos vulnerable.
El informe señala deberes a Brasil al advertirle que la política económica no debe «perder de vista los desafíos a largo plazo», para que el país alcance su potencial de crecimiento y para que sus condiciones de vida se aproximen más rápidamente a las de los países del área de la OCDE.
Recorte del gasto público y la reforma del oneroso y complejo sistema tributario están entre las prioridades.
«Brasil tiene desafíos de carácter estructural para fortalecer su economía a largo plazo. Una cuestión que debe ser enfrentada sin demora es el crecimiento del gasto público respecto del PIB» y la eficiencia del Estado respecto a ese gasto para llegar a ofrecer servicios de calidad, dijo el mexicano Gurría.
El informe elogió una «apropiada» respuesta de Brasil ante la crisis, garantizando la liquidez ante la sequía de crédito y ejerciendo una política fiscal menos rigurosa, pero advierte que «no sería aconsejable» ir más allá en esa apertura fiscal.
Por ejemplo, aconseja que Brasil no recorte más allá el superávit fiscal primario (ahorro del gasto público para hacer frente a los intereses de la deuda) que pasó de 4% el año pasado a 2,5% este año.
El ministro de Finanzas, Guido Mantega, garantizó que Brasil recortará más sus gastos si lo requiere para cumplir con el superávit fiscal, y dijo que el déficit de las finanzas públicas está controlado, al citar que la previsión del FMI que lo ubica en 1,9% del PIB.
La OCDE también sugirió a Brasil ser más ambicioso con su meta de inflación, adoptando a partir de 2011 un objetivo menor (que el 4,5% comprometido para este año y el próximo) y también reduciendo el actual margen de tolerancia de dos puntos.
«Brasil será uno de los primeros países en salir de la crisis», reiteró el ministro brasileño, y destacó que el país generará 600.000 empleos este año. A su lado, Gurría recordó que se estima que los países de la OCDE perderán 30 millones de empleos con la crisis.
El mercado brasileño, consultado semanalmente por el Banco Central, también mejoró sus pronósticos para la economía brasileña, y estima que el PIB se contraerá 0,34% este año y se recuperará 3,5% el próximo año.
El sector que más cara pagará esta crisis, sin embargo, es el de la industria, con una contracción estimada de 6% este año.
Brasil se colocó en recesión técnica tras dos trimestres consecutivos de contracción económica tras el estallido de la crisis (último trimestre de 2008 y primero de 2009).