Debates de fondo


Desafortunadamente llevamos mucho tiempo en el que en el Congreso de la República no hay debates de fondo porque se utilizan triquiñuelas de todo tipo para entrampar el curso de los asuntos sometidos a la consideración del pleno. Las interpelaciones inútiles, que no dejan ni siquiera información como decí­amos ayer, son el más socorrido de los recursos para impedir el debate sobre las iniciativas de ley.


Creemos que el tema de los bonos que está pidiendo el Ejecutivo debe ser objeto de un serio y profundo debate en el que deberá salir a luz el estado de endeudamiento del paí­s con relación a su producto interno bruto para determinar cuánto más, de conformidad con los parámetros normales reconocidos internacionalmente, se puede seguir endeudando Guatemala. Creemos que se debe debatir el destino de esos bonos, para saber si irán destinados a inversión o simplemente a financiar el presupuesto de gastos ordinarios del Estado, lo que significarí­a que son algo así­ como un préstamo para consumo, de esos que hunden a las familias cuando no los saben manejar.

Pero en vez de entrarle al fondo del asunto, los diputados se encierran en maniobras dilatorias que tienen la única finalidad de entorpecer el curso de los negocios del Estado y de las decisiones que se tienen que tomar con base en el conocimiento de la realidad. Estamos seguros que en el proceso de la interpelación ni siquiera están dando la importancia que tiene a la forma en que se ha manejado la deuda interna y externa del paí­s porque los mismos diputados no parecen tener conciencia de lo que eso significa.

Todos los dí­as mueren decenas de guatemaltecos, pero los diputados no se dignan siquiera a discutir seriamente las leyes que en el campo de la seguridad y la justicia podrí­an ayudar a que se termine la impunidad. En pocas palabras, nuestros representantes actúan de espaldas a la realidad nacional, obviando las grandes necesidades de la población y utilizando los recursos parlamentarios como meros instrumentos para entrampar las cosas, en vez de utilizarlos como medio para conocer más y mejor la verdad.

No abogamos por la aprobación de los bonos y del resto de medidas fiscales que el Gobierno está promoviendo, pero sí­ de que en todo caso lo que decida el Congreso sea algo serio, producto de un debate intenso y orientado al conocimiento de la realidad para determinar el verdadero interés nacional. Simplemente oponerse porque viene del Gobierno o aprobarlo a cambio de prebendas, que son los dos extremos de la forma en que actúa el Congreso, es irresponsable pero ha sido la tónica de las decisiones legislativas en Guatemala.