Entre nicho y globalización


FOTO LA HORA: FRANCOIS GUILLOT/AFP

Modelos presentan la creación del libanés Elie Saab durante la muestra de invierto-otoño 2009/2010, un espectáculo de colección de la alta costura.» title=»FOTO LA HORA: FRANCOIS GUILLOT/AFP

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<p>La alta costura, actividad considerada deficitaria, garantiza a los gigantes mundiales del lujo, como Chanel o Dior, una incomparable vitrina para su príªt-í -porter, sus perfumes y accesorios más rentables, pero las otras marcas tienen que encontrar nuevos nichos de mercado para perdurar.</p>
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«Hay que aceptar la idea de que la alta costura representa hoy la parte superior del príªt-í -porter», sostiene en declaraciones Didier Grumbach, presidente de la Federación Francesa de la Costura, en ocasión de los desfiles para la próxima temporada otoño-invierno que terminaron el miércoles en Parí­s.

Una opinión que no es unánime en el mundo del lujo, que vio el número de casas de alta costura disminuir vertiginosamente desde mediados del siglo pasado: de un centenar en 1945 a 11 hoy. Y ello pese a que los criterios para obtener la prestigiosa denominación fueron flexibilizados en 2001.

Pero entre tanto, el príªt-í -porter apareció y se impuso.

De hecho, salvo las casas «históricas» Chanel, Dior y Givenchy, creadas respectivamente en 1909, 1946 y 1952, las otras ocho son mucho más recientes, como Jean Paul Gaultier (1977), Christian Lacroix (1987) o Anne-Valérie Hash (2001).

Floriane de Saint-Pierre, presidente del gabinete epónimo de contrataciones de moda, considera que «no puede haber un solo modelo económico, puesto que hay casas que tienen más de 60 años y por ende más posibilidades de ostentar un estatuto de marca que las que son más recientes y tienen un estatuto de nicho».

«Si debiéramos buscar el hilo conductor entre esas dos realidades tan diferentes podrí­amos encontrarlo en la palabra excelencia, hacer avanzar a través de una estética propia la investigación relativa al vestir», afirma.

Para la casa Chanel, la alta costura está viva y bien viva. No sólo es «muy importante para la imagen de la casa» sino que además se vende, con un «año récord» en 2008, indica Bruno Pavlosky, que dirige la división moda de la firma.

Sidney Toledano, presidente de Christian Dior Couture, cree asimismo en el porvenir de la alta costura. «La economí­a y la gestión de las empresas permiten a los creadores los medios de ir más lejos», pero «esto no se hace en una habitación. A menos que se haga como un pequeño artesano», sostiene.

Es posible «si la configuración es la de un artesanado de gran lujo, como Hermí¨s o Louis Vuitton en sus comienzos», acota el consultor Jean-Jacques Picart. «Se necesita para ello encontrar una rentabilidad adaptada a la de lo excepcional.

Y también encontrar un financiero osado que tenga ganas de invertir en un modelo que todaví­a no existe», dice, refiriéndose a la situación de Christian Lacroix, que busca uno que adquiera su casa desde que ésta fue puesta bajo administración judicial.

Christian Lacroix, por su parte, imagina un futuro para su casa «con una costura que sea tan delicada como la que hace hoy, un príªt-í -porter que no busque extenderse rápidamente en todo el mundo». «No necesitamos tener 36 boutiques inmediatamente», agrega.

Anne-Valérie Hash optó por un modelo económico muy modesto. Su firma, que obtuvo la denominación alta costura a fines de 2007, tiene 14 asalariados. No posee lí­nea de accesorios ni de perfumes, sólo la alta costura «para la imagen de prestigio» (modelos exclusivos) y dos lí­neas de príªt-í -porter (lujoso pero más asequible) «que se venden».

La firma no tiene boutiques propias pero se vende en 150 tiendas del mundo. La exportación representa el 90% de su facturación.

«Avanzamos lenta pero seguramente. Lo que cuenta es existir mañana», declara la diseñadora, que no presentó desfile esta temporada a causa de la crisis, a la que considera «un momento salvador para plantear las cuestiones correctas».

«No puede haber un solo modelo económico, puesto que hay casas que tienen más de 60 años y por ende más posibilidades de ostentar un estatuto de marca que las que son más recientes y tienen un estatuto de nicho.

Floriane de Saint-Pierre

presidente del gabinete epónimo de contrataciones de moda