CAMIP necesita cambios urgentes en su personal y edificios II de II


En relación a los médicos, aún los hay que parecen militares de cuartel en su trato hacia los pacientes, les hablan en tono de regaño, no son tolerantes y no permiten, en algunos casos, que los familiares o parientes ingresen a las clí­nicas para informar respecto de los achaques o sí­ntomas de las dolencias de salud presentadas.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

No conocen la realidad sanitaria de sus pacientes, tratan de atenderlos lo más pronto posible, no les prestan atención, algunos ni siquiera se dignan a ver la cara del paciente y sólo escuchan los sí­ntomas para recetar de forma cuasi automática; no están enterados de la existencia de medicina en las bodegas de farmacia y como que si ellos fueran los propietarios de los medicamentos, pareciera que lo regatean.

Cuando no los hay en la farmacia, es un tormento y suplicio estar llamando por teléfono para saber cuándo habrá existencia; y cuando la hay, se debe llegar desde las cinco y media o seis de la mañana para hacer la «cola» especí­fica en la calle para luego ingresar al edificio y recibirlos en la farmacia. Las personas adultas ya no están en capacidad fí­sica de permanecer varias horas de pie esperando a ser atendidas.

El IGSS por medio de CAMIP, DEBE BRINDAR UN SERVICIO OPORTUNO Y DE CALIDAD a sus pensionados, jubilados y beneficiarios garantizándoles mejores condiciones de salud y por ende contribuyendo a una mejor calidad de vida; tal y como lo expresa en su publicidad contenida en la página web, donde expone sus bondades y las doce especialidades que atiende.

Los actuales servicios SON INSUFICIENTES para la demanda; las salas de espera son lugares de hacinamiento sin la comodidad mí­nima; las clí­nicas donde atienden los médicos son de espacio tan limitado que ni siquiera tienen camillas para realizar exámenes fí­sicos, mucho menos el instrumental necesario. Por lo anterior, algunos médicos se limitan a recetar a destajo y su comportamiento podrí­a entenderse como comprensible; porque sin insumos no se puede prestar un buen servicio.

Las autoridades del CAMIP deben interesarse para construir más instalaciones y brindar el servicio que se merecen los jubilados, pensionados y beneficiarios del IGSS, en un gran porcentaje, personas de edad avanzada quienes POR LEY son derechohabientes de dichos servicios y no están recibiendo absolutamente nada de gratis: porque ya tributaron bastantes años.

Espero que las actuales autoridades del CAMIP no sean tan insensibles ante la cruda realidad que viven quienes requieren servicios en dicha institución; estoy seguro que habrá alguna forma para cumplir con el DEBER que tienen determinado por LEY y porque en el aspecto humano, también llegarán a ser adultos mayores, de la tercera edad, viejos, viejitos, como quiera denominársele a las personas. OJ ALí.-