La identificación de miles de acaudalados estadounidenses que escondieron sus ganancias en paraísos fiscales y cuentas secretas en Suiza para evadir al fisco es el tema clave del juicio contra el banco suizo UBS, que debería comenzar el lunes en Miami pero que aún está en suspenso.
El gobierno de Suiza tomó el miércoles cartas directas en la disputa entre el banco -el mayor administrador de riquezas del mundo- y el gobierno de Estados Unidos al advertir que no permitirá la entrega de información de clientes amparados por la ley de secreto bancario, cuya existencia defiende a ultranza.
«El gobierno suizo empleará su autoridad legal para garantizar que el banco no pueda ser presionado a transmitir información ilegalmente (…) incluso si es necesario tomando control efectivo de la información de UBS que es objeto de la citación» judicial, indica el documento presentado en el tribunal de Miami.
La demanda por fraude fiscal del gobierno estadounidense contra UBS, el principal banco suizo, exige que revele los nombres de 52.000 clientes que, aceptando «negocios fuera de las fronteras» que le ofrecía a personas adineradas, enviaron su dinero a cuentas en el extranjero usando mecanismos ilegales.
Las autoridades tributarias estadounidenses quieren identificar a este ejército de acaudalados evasores y perseguirlos judicialmente.
El ex director de banca privada de UBS en Estados Unidos, Bradley Birkenfeld, fue detenido y se declaró culpable en la justicia en junio de 2008 de haber ayudado a millonarios a ocultar dinero y activos por un total de 200 millones de dólares en entidades de Suiza y Liechtenstein.
El banquero estadounidense, que aún no recibió sentencia, está colaborando con la investigación en la provisión de información sobre cómo se desarrollaban las operaciones.
A los clientes de gran fortuna se les aconsejaba colocar su dinero y valores en cajas de seguridad suizas, adquirir joyas, arte y objetos de lujo usando fondos que tenían en cuentas de UBS en el extranjero, según documentos judiciales.
UBS admitió haber infringido las leyes fiscales y selló un acuerdo para diferir acciones judiciales por el cual se comprometió a colaborar con las autoridades de Estados Unidos y aceptó pagar 780 millones de dólares para saldar un caso de evasión.
Además, reveló la identidad de unos 300 clientes sospechosos del mismo delito.
Poco después de recibir esa información, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una demanda en Miami, argumentando que el banco suizo violó «sistemática y deliberadamente» las leyes estadounidenses.
Estados Unidos exigió así todos los detalles de las cuentas secretas identificadas por el fisco como pertenecientes a sus ciudadanos, que sumarían unos 15.000 millones de dólares.
Pero los abogados de UBS alegan que el banco no puede aceptar tal exigencia ya que ello implicaría violar la ley suiza que garantiza el secreto bancario, y que en caso de hacerlo sus empleados quedarían sujetos a recibir penas en Suiza.
El presidente suizo Hans-Rudolf Merz sugirió el martes que Estados Unidos y UBS podrían llegar a un acuerdo que evite el proceso si el primero paga los impuestos que eludieron sus clientes y que el fisco estadounidense reclama.
Ello pese a que UBS reportó el año pasado pérdidas por 17 mil millones de dólares y advirtió en junio que este año su retroceso podría ser aún mayor.
Mientras, la presentación de Suiza en defensa de la posición del banco, negándose además a dar cualquier información, no sólo pareció tensar como nunca la relación con Estados Unidos sino que obligó al juez de la causa a abrir un nuevo paréntesis y dejar en suspenso el inicio del juicio.
El magistrado pidió que Estados Unidos responda con argumentos a la negativa del gobierno suizo y aclare no más tarde del mediodía del domingo de qué forma exigiría la entrega de información al banco si Suiza toma medidas para prevenir o prohibir tal acción.
Asesorados por agentes de UBS, estadounidenses adinerados colocaron ganancias en cuentas secretas en el extranjero, invirtieron en obras de arte u objetos de lujo para evadir al fisco -según documentos judiciales-, negocios por los que el mayor banco suizo afronta un juicio en Miami.
Ejecutivos y gerentes de UBS se referían en sus comunicaciones internas a esos negocios como «basura tóxica» porque sabían que se trataba de operaciones que no cumplían con la ley en Estados Unidos, afirman los fiscales estadounidenses en la causa.
La acusación de Estados Unidos contra el banco suizo, el mayor gerenciador de riquezas en el mundo, detalla los métodos que empleaba la entidad y sus agentes para llevar a cabo las millonarias evasiones denunciadas.
Directores de oficinas y banqueros de UBS recibieron entrenamiento en Suiza sobre cómo evitar ser detectados por las autoridades cuando se desplazaban dentro de Estados Unidos.
Y fueron instruídos sobre cómo hacer negocios discretamente por mail sin dejar rastros de UBS ni direcciones, cambiando de hoteles y usando laptops de acceso protegido cuando viajaran dentro del país o se reunieran con clientes estadounidenses, refieren documentos en la causa.
A los clientes se les aconsejaba colocar su dinero y valores en cajas de seguridad suizas, adquirir joyas, arte y objetos de lujo usando fondos que tenían en cuentas de UBS en el extranjero.
Los fiscales estadounidenses afirman que en diciembre de 2005 directivos de UBS pidieron a sus agentes que obtuvieran negocios de inversionistas en la famosa muestra de Art Basel, que se realiza en Miami Beach y donde lo más renombrado del arte mundial logra ventas millonarias.