La presidencia sueca de la UE saludó hoy el acuerdo de los países más contaminantes de fijarse en 2º C el tope máximo de aumento de las temperaturas globales, pero pidió metas concretas, en particular, que la reducción de emisiones tenga como referencia los niveles de 1990.
Este compromiso, adoptado el jueves en L»Aquila (Italia), al margen de la cumbre del G8, es «un primer paso necesario – aunque insuficiente -, para avanzar hacia la conferencia de la ONU en Copenhague» de diciembre, declaró en un comunicado el ministro sueco de Medio Ambiente, Andreas Carlgren.
«El mundo en su conjunto debe elaborar conclusiones suficientemente claras» para lograr limitar el calentamiento mundial a 2º C, afirmó el ministro, en alusión al compromiso adoptado únicamente por los líderes del G8 de reducir sus emisiones en un 80% en 2050 y en un 50% para el conjunto del planeta.
El G8 no logró convencer al resto de países contaminantes – entre éstos China e India -, de suscribir ese objetivo.
Pero Carlgren dejó clara que la postura de la Unión Europea es ir más lejos que el G8 y lograr que las reducciones de emisiones para 2050 se hagan teniendo en cuenta «los niveles de 1990», algo que las potencias más industrializadas no lograron adoptar en su cumbre, pasando por alto cualquier fecha de referencia.
Estados Unidos, que integra el G8 junto a Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia, Japón, Canadá y Rusia, es partidario de tomar como referencia los niveles de 2005, lo que, lógicamente, permitiría una reducción menor de las emisiones de gases contaminantes.
Carlgren se mostró no obstante conciliador, consciente de que las negociaciones siguen abiertas.
«Necesitamos inyectar energía política en las negociaciones. Por este motivo, considero positivo» que los países contaminantes hayan «acordado continuar reuniéndose para identificar los objetivos» de cara a la conferencia de Copenhague, llamada a dar a luz a un ambicioso programa mundial contra el cambio climático.