Centroamérica tolera la corrupción común, pero no la de alto impacto


Un estudio centroamericano sobre corrupción calificó de buena manera la apertura de oficinas de acceso a la información para la ciudadaní­a, como la de esta gráfica, en el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales. FOTO LA HORA: ARCHIVO

De acuerdo con un informe sobre corrupción en Centroamérica, la ciudadaní­a del istmo tolera los actos anómalos pequeños y cotidianos, pero la poca transparencia a un alto nivel, como dentro del Estado.

Ligia Flores
lahora@lahora.com.gt

El informe «El Desafí­o regional de la lucha contra la corrupción», del programa «Estado de la Región», y presentado hoy por Acción Ciudadana (AC), analiza la percepción ciudadana en este tema, en ámbitos como la participación ciudadana para denunciar este mal.

La participación ciudadana ha sido considerada como un aporte fundamental en la lucha contra actos anómalos; no obstante, Evelyn Villarreal, representante de Costa Rica del programa Estado de la Región, explicó que la inexistencia o escasez de leyes que protejan a testigos en estos casos, genera que la población se mantenga renuente a denunciar los hechos.

Además, la ciudadaní­a considera que existe una impunidad generalizada, por lo que eso incide para que desistan de la denuncia. Según el estudio, el 40% de la población en Centroamérica estima que sus gobiernos no combaten la corrupción.

Marvin Flores, de Acción Ciudadana (AC), refirió que existe una tendencia del crecimiento de la victimización, es decir, de los actos de corrupción que afectan diariamente a la ciudadaní­a, no obstante, la población tolera más estas situaciones «cotidianas», menores, a diferencia de los actos anómalos de alto rango.

Flores citó como ejemplo que las personas toleran que se pague por adquirir una partida de nacimiento de una forma más ágil, pero no aceptan que un diputado reciba dinero por apoyar determinada postura.

PARTIDOS POLíTICOS

Asimismo, el estudio advierte sobre la cooptación que partidos polí­ticos hacen de las instituciones creadas para su combate, por lo que las acciones coercitivas de las mismas son débiles, lo cual genera mayor desconfianza en la población.

Pese a los avances en la ratificación de tratados internacionales, la aprobación de leyes de acceso a la información y la consecuente creación de instancias de control, el informe calificó a Centroamérica como una de las regiones más corruptas del mundo.

Los resultados del estudio detallan que Guatemala, Honduras y Nicaragua se ubican como el grupo de paí­ses con peores niveles de corrupción, mientras que Panamá y El Salvador estarí­an en una posición intermedia y Costa Rica habrí­a obtenido un mejor resultado.

De acuerdo con el estudio, la ciudadaní­a que es ví­ctima de corrupción en mayor medida, tiende a apoyar menos los procesos democráticos de gobierno.