Nuestra Señora de Chiquinquirá
La tradición nos cuenta que hace cuatro siglos don Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, solicitó que pintaran una imagen de la Virgen del Rosario, para colocarla en una pequeña capilla que con el tiempo se deterioró.
Una mujer piadosa salía de la capilla, cuando pasó frente a ella una mujer indígena llamada Isabel y su pequeño hijo. En ese momento Isabel grito a María «mire, mire Señora…» Ella dirigió la mirada hacia la pintura, la imagen aparecía rodeada de vivos resplandores, prodigiosamente los colores y su brillo original habían reaparecido, los rasguños y agujeros de la tela habían desaparecido.