R E A L I D A R I O (DCXLV)


¿RECONCILIACIí“N? Dicen que la sociedad guatemalteca está lejos de reconciliarse. Falso, mentira, un desatino. Ni lejos ni cerca. ¿Cuándo, por ventura, nuestra sociedad ha estado conciliada, en concordia, armoní­a, buena relación, avenencia y otras bellezas semejantes? ¿Conocemos, hemos vivido y experimentado, como colectividad multi, pluri e inter, durante un corto lapso siquiera, algo que pueda llamarse conciliación? Sociedad reprimida sí­, autorreprimida también. Lo que hemos tenido en varias épocas, durante las dictaduras y los autoritarismos, ha sido resignación, alienación, escapismo, paciencia, disimulo, resistencia pasiva. ¿Acaso estábamos «conciliados» durante la década revolucionaria o antes de la guerra sucia? ¿Cómo restablecer, establecer de nuevo o recuperar lo que jamás hemos sido ni tenido? ¿Cuándo pondremos la primera piedra de una genuina conciliación?

René Leiva

PECES GORDOS Y CHIVOS EXPIATORIOS. Ante rumores insistentes que confunden a la ciudadaní­a honrada y trabajadora, y en campo fiado, la Coordinadora Nacional de Chivos Expiatorios de Guatemala (CONACHIEXGUA) desea aclarar de una vez por todas que nunca le ha unido ningún tipo de ví­nculo o relación con la Gremial de Cuellos Blancos y Peces Gordos de Guatemala (CUBLAPEGORGUA), ya que algunos miembros de esta segunda organización, cuando milagrosamente son alcanzados por el largo brazo de la ley (sic), alegan pertenecer a la CONACHIEXGUA, lo cual es una aberración tanto jurí­dica como histórica, es decir que en su hipocresí­a, mendacidad y cobardí­a proverbiales -cuando han adelgazado o perdido el cuello-, pretenden adoptar una calidad que les es totalmente extraña. Es más, todos los sinvergí¼enzas peces gordos y criminales de cuello blanco han sido explotadores, victimarios y verdugos de los genuinos, legí­timos y auténticos chivos expiatorios, según la CONACHIEXGUA. (En qué cabeza cabe que un pundonoroso chafarotón de alta graduación, digamos, que robó cientos de millones y vive como potentado en lujoso «penthouse», pueda pertenecer a las gloriosas filas de chivos expiatorios?)

ICONORRAGIA E ICONORREA. No sólo palabras como libertad, justicia, democracia o polí­tica han sido evaluadas, tergiversadas, prostituidas. También expresiones como carisma, leyenda (legendario), mito (mí­tico), culto o liturgia, icono… Conceptos despojados de su prí­stina vestidura y utilizados en calidad de comodines con los que se puede designar casi cualquier cosa que incluso les es opuesta o antagónica. La apropiación iletrada y torpe de icono, por ejemplo (acentuado en la segunda sí­laba), ha derivado en una iconorragia o iconorrea que amenaza con convertir en «imagen religiosa pintada al estilo bizantino» a todo ser, entidad o cosa que esté a tiro, al menos en la mente y en los rudimentos conceptuales de ciertos «iconoclastas» del lenguaje.