La violencia se apodera de ciertas zonas


FOTO LA HORA: ARCHIVO

Uno de los operativos realizados en el barrio El Gallito, zona 3, sector considerado como de los más peligrosos de la ciudad capital.» title=»FOTO LA HORA: ARCHIVO

Uno de los operativos realizados en el barrio El Gallito, zona 3, sector considerado como de los más peligrosos de la ciudad capital.» style=»float: left;» width=»250″ height=»167″ /></p>
<p>Muertes violentas, atracos y la venta y distribución de droga han etiquetado a algunas zonas como las más peligrosas; si bien la Policí­a ha desplegado mayor presencia y existen algunos programas de prevención los í­ndices de violencia no disminuyen.</p>
</div>
<p> <span id=

Mariela Castañon
lahora@lahora.com.gt

Las fuerzas de seguridad indican que las zonas 6, 18, 12, 21, 3, sectores de El Milagro (Mixco), Villa Nueva, San Miguel Petapa y Amatitlán están identificadas dentro de las más conflictivas, ya que usualmente hay asesinatos, enfrentamientos entre pandilleros que se dedican a delinquir y a asesinar a personas por disputas de territorio y venta de droga.

Según un investigador de la institución, el mapa de violencia apunta que las colonias Paraí­so I y II en la zona 18, son áreas peligrosas; además de El Mezquital, Villalobos, El Búcaro, Alioto, en la zona 12; así­ como El Gallito, en la zona 3; el Barrio San Antonio y Santa Faz en la zona 6.

En los municipios mencionados, tantos han sido los crí­menes, que recientemente se aprobó la medida que prohí­be que dos personas circulen en motocicleta, afirma la fuente, pues hubo un repunte de asesinatos en esos vehí­culos.

En las colonias de la zona 3, 6 y Villa Nueva se ha identificado que la violencia se deriva de la distribución y comercio de drogas, pues se suelen suscitar tiroteos con frecuencia.

Por ejemplo, en el caso de la colonia El Gallito, la División de Análisis e Información Antinarcótica (DAIA), indica que tres grupos de narcotraficantes operan en ese sector, éstos son los Calaveras, los Cara Dura y los Shumos, quienes pelean el territorio y se enfrentan a balazos constantemente.

Es común encontrar casas baleadas, grupos de vigilancia, niños y jóvenes involucrados con ese delito, pues son utilizados para entregar y distribuir paquetes a los consumidores; hasta el punto de llevar los narcóticos dentro de sus mochilas, cuando supuestamente se dirigen a sus centros de estudios.

Aunque esto es relativamente nuevo, las zonas 6 y Villa Nueva atraviesan por el mismo problema, pues ahora los delincuentes se han involucrado en el negocio de la droga en esos puntos, causando daños parecidos a los de El Gallito.

Todo esto ocasiona muertes violentas, donde ni los cuerpos de socorro pueden ingresar por el riesgo que implica.

PREVENCIí“N Y VERIFICACIí“N

Según la Subdirección General de Prevención del Delito de la PNC, para contrarrestar la problemática se deben implementar programas de prevención para los niños y jóvenes en riesgo, quienes en ese entorno violento están propensos a involucrarse con las pandillas, las drogas y el sicariato.

Las estrategias de prevención consisten en llegar a las escuelas ubicadas en los puntos «más rojos» y dar a conocer información sobre las drogas, las pandillas y el alcohol, así­ como las consecuencias de inmiscuirse en ello.

Por otro lado, las fuerzas de seguridad realizan una verificación en las zonas mencionadas, que consiste en patrullajes a pie y motorizados.

Según la fuente consultada, visitan los callejones de las diferentes zonas y municipios, donde se tiene conocimiento que se cometen actos ilí­citos, pues de esa forma se pueden prever los hechos rojos, de violencia o de distribución de narcóticos.

Uno de los programas implementados recientemente es el de «Seguridad Ciudadana», donde participan elementos de las fuerzas de seguridad y castrenses, quienes después de un estudio de zonas de riesgo, deben patrullar a pie para identificar las anomalí­as de las que se tiene sospecha.

Pese a ello, varios ciudadanos dicen que no es la mejor solución para contrarrestar la violencia, porque los hechos sangrientos e ilí­citos en lugar de disminuir van en repunte.

«Aunque vigilen, los muchachos reparten droga como si nada, porque no se pone orden», afirma una vecina de El Gallito, quien prefiere no ser citada.

También en el caso de los trabajadores del transporte público asesinados, se refiere la población, «Aquí­ estaban dando vuelta cuando mataron al pobre piloto y no hicieron nada», afirma Sonia Marí­a Gómez, vecina de la colonia Canalitos, zona 24.

Las autoridades de la policí­a, por su parte, se muestran confiadas de que los grupos de acción rápida, con los comandos élites y los núcleos de reserva; los í­ndices de criminalidad y violencia podrán ser contrarrestados, principalmente en las zonas de mayor conflicto.

í‰stas afirman que hacen su mejor esfuerzo para sobrellevar la situación, por lo que la población debe estar consciente de ello, pero también debe tomar un papel participativo en las denuncias, ya que por medio de ello se puede lograr la captura de sicarios y delincuentes.

Los directivos de la PNC hacen referencia en la importancia del papel que juega la población en develar información pertinente, así­ como la confianza que debe prevalecer para lograr mejores resultados.

«Aunque vigilen, los muchachos reparten droga como si nada, porque no se pone orden»

VECINA

El Gallito