Nuestro país, al igual que el resto de Centroamérica y América Latina, se ha adherido a la tendencia de estimular y desarrollar las exportaciones y las importaciones, especialmente a través de Tratados De Libre Comercio.
jfrlguate@yahoo.com
Centroamérica es el primer mercado de intercambio de nuestros países, ello ha permitido el desarrollo de algunas industrias y especialmente el intercambio de productos alimenticios. El transporte centroamericano se desplaza con relativa libertad en el Istmo.
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Con México y Estados Unidos existen Tratados De Libre Comercio y al analizar los mismos, los números claramente señalan que los volúmenes de bienes intercambiados han aumentado; también señalan que ambos países se han beneficiado más en el aumento de sus exportaciones de lo que lo han hecho Guatemala y el resto de Centroamérica. La explicación es evidente, no es lo mismo poder que querer y ante la bajísima inversión local e internacional que se da en nuestros países, es natural que no podamos incrementar sustancialmente las exportaciones.
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Qué importante sería que tanto el sector público como el sector privado dieran a conocer cuál ha sido el aumento específico de las exportaciones hacia los Estados Unidos, hacia México y cuáles son nuevos productos, al igual que ¿cuál ha sido el aumento de los productos tradicionales?
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El azúcar es el producto que más se ha beneficiado con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, tanto al obtener una mayor participación de un precio preferencial como al haber aumentado el número de toneladas que ahora se exportan hacia ese país. Pero no debemos engañarnos, por mucho que la industria azucarera se eficiente, aumente su inversión y su productividad, las condiciones naturales, el tamaño y dimensión de los terrenos con vocación para esa producción son limitados.
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Así como la agroindustria y cierto tipo de servicios son los que han aumentado la exportación, la industria no ha sido capaz por falta de inversión, por falta de capacitación en el recurso humano, por casi cero investigación tecnológica capaz de aprovechar las oportunidades que han producido los Tratados de Libre Comercio.
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Guatemala y Centroamérica deben evaluar seriamente cuáles son las posibilidades y límites de aumentar la oferta de exportación si es que se suscribieran tratados de asociación con Europa, ya no digamos con economías latinoamericanas. No saber, no prepararse para tener la seguridad de que se crearán plazas de trabajo, que se aumentará enormemente la inversión local y se desarrollará en algunas áreas por lo menos la tecnología que nos permita competir es una imprudencia política, económica y social porque de nada nos sirve suscribir tratados, suscribir acuerdos de asociación si en la realidad a corto, medio y largo plazo no los podría aprovechar nuestra población y el sector privado.
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Un ejemplo de nuestra poca preparación y eficiencia es la descoordinación que refleja una reciente noticia donde en Bruselas el embajador Antonio Arenales toma decisiones, da declaraciones públicas que se contradicen con el viceministro de comercio, David Cristiani y peor aún, se evidencia por las declaraciones del canciller Haroldo Rodas que las acciones del embajador Arenales no son instrucciones de la Cancillería, hecho aún más grave si recordamos que la política exterior es una atribución constitucional del Presidente de la República a la cual coadyuva el Vicepresidente y no de un embajador.
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Por supuesto que hay personas  que no están acostumbradas a recibir y a respetar instrucciones, esto en las negociaciones puede ser aún más grave.