La globalización y el comercio


Nuestro paí­s, al igual que el resto de Centroamérica y América Latina, se ha adherido a la tendencia de estimular y desarrollar las exportaciones y las importaciones, especialmente a través de Tratados De Libre Comercio.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Centroamérica es el primer mercado de intercambio de nuestros paí­ses, ello ha permitido el desarrollo de algunas industrias y especialmente el intercambio de productos alimenticios. El transporte centroamericano se desplaza con relativa libertad en el Istmo.

 

Con México y Estados Unidos existen Tratados De Libre Comercio y al analizar los mismos, los números claramente señalan que los volúmenes de bienes intercambiados han aumentado; también señalan que ambos paí­ses se han beneficiado más en el aumento de sus exportaciones de lo que lo han hecho Guatemala y el resto de Centroamérica. La explicación es evidente, no es lo mismo poder que querer y ante la bají­sima inversión local e internacional que se da en nuestros paí­ses, es natural que no podamos incrementar sustancialmente las exportaciones.

 

Qué importante serí­a que tanto el sector público como el sector privado dieran a conocer cuál ha sido el aumento especí­fico de las exportaciones hacia los Estados Unidos, hacia México y cuáles son nuevos productos, al igual que ¿cuál ha sido el aumento de los productos tradicionales?

 

El azúcar es el producto que más se ha beneficiado con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, tanto al obtener una mayor participación de un precio preferencial como al haber aumentado el número de toneladas que ahora se exportan hacia ese paí­s. Pero no debemos engañarnos, por mucho que la industria azucarera se eficiente, aumente su inversión y su productividad, las condiciones naturales, el tamaño y dimensión de los terrenos con vocación para esa producción son limitados.

 

Así­ como la agroindustria y cierto tipo de servicios son los que han aumentado la exportación, la industria no ha sido capaz por falta de inversión, por falta de capacitación en el recurso humano, por casi cero investigación tecnológica capaz de aprovechar las oportunidades que han producido los Tratados de Libre Comercio.

 

Guatemala y Centroamérica deben evaluar seriamente cuáles son las posibilidades y lí­mites de aumentar la oferta de exportación si es que se suscribieran tratados de asociación con Europa, ya no digamos con economí­as latinoamericanas. No saber, no prepararse para tener la seguridad de que se crearán plazas de trabajo, que se aumentará enormemente la inversión local y se desarrollará en algunas áreas por lo menos la tecnologí­a que nos permita competir es una imprudencia polí­tica, económica y social porque de nada nos sirve suscribir tratados, suscribir acuerdos de asociación si en la realidad a corto, medio y largo plazo no los podrí­a aprovechar nuestra población y el sector privado.

 

Un ejemplo de nuestra poca preparación y eficiencia es la descoordinación que refleja una reciente noticia donde en Bruselas el embajador Antonio Arenales toma decisiones, da declaraciones públicas que se contradicen con el viceministro de comercio, David Cristiani y peor aún, se evidencia por las declaraciones del canciller Haroldo Rodas que las acciones del embajador Arenales no son instrucciones de la Cancillerí­a, hecho aún más grave si recordamos que la polí­tica exterior es una atribución constitucional del Presidente de la República a la cual coadyuva el Vicepresidente y no de un embajador.

 

Por supuesto que hay personas  que no están acostumbradas a recibir y a respetar instrucciones, esto en las negociaciones puede ser aún más grave.