Agenda del G8 dominada por crisis económica, clima e Irán


La organización no gubernamental internacional, Oxfam, realiza una parodia con los presidentes de la G8, que participan en esta semana en la cumbre en Italia. FOTO LA HORA: AFP MARCO LONGARI

El G8 abordará en su cumbre del miércoles al viernes en L»Aquila, la ciudad devastada por un sismo en el centro de Italia, una serie de abrumadores desafí­os que van de la crisis económica y la reforma del sistema financiero al programa nuclear iraní­ y el cambio climático.


Fuerte presencia de cuerpos de seguridad es visible en L

«La capital del dolor se convertirá en capital del mundo», proclamó el jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, quien tomó a todo el mundo por sorpresa al decidir que la cumbre no se harí­a en Cerdeña, como estaba previsto, sino en L»Aquila, arrasada el 6 de abril por un terremoto que dejó casi 300 muertos.

La tierra siguió temblando en L»Aquila -una sacudida volvió a sentirse el viernes- aunque sin provocar nuevas ví­ctimas.

El G8, formado por los siete paí­ses más industrializados del mundo (Alemania, Francia, Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia y Japón), así­ como por Rusia, deberá justificar además su razón de ser, ante el empuje del G20 (que asocia a las potencias emergentes) en la definición de las orientaciones económicas del mundo.

Italia invitó a un total de 17 jefes de Estado y de Gobierno (entre ellos los de China, India, Brasil y México) y a una decena de organizaciones internacionales.

Uno de los grandes temas será la crisis económica, la peor desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, que se aceleró a fines del año pasado. Los augurios más pesimistas no se han cumplido, pero la reactivación sigue siendo incierta.

«Hicieron falta muchos años para caer en una situación como esta y para salir de ella harán falta algo más que unos meses», dijo el jueves el presidente estadounidense Barack Obama, quien participará en su primer G8.

Según John Kirton, director del grupo de indagaciones sobre el G8 en la Universidad de Toronto, esta cumbre dará pie a «una intensa discusión sobre el momento en que se podrá pasar de los planes de estí­mulo a una estrategia de salida» de la crisis. Una espera que genera nerviosismo, pues los paquetes de reactivación están provocando un alza vertiginosa de los déficits públicos.

Italia quiere avanzar en la definición de un conjunto de reglas comunes de las finanzas. Y lanzó también el desafí­o de desbloquear las negociaciones de la Ronda de Doha de liberalización del comercio mundial.

La cuestión del calentamiento global se abordará el jueves en una reunión del G8 con el G5 (Brasil, China, India, México y Sudáfrica) y con los dirigentes de Australia, Indonesia y Corea del Sur.

Las negociaciones para rubricar un acuerdo en la cumbre de diciembre en Copenhague se arrastran, a causa de discrepancias sobre las metas de reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero.

La canciller alemana, Angela Merkel, llamó al G8 a reafirmar «muy claramente» su objetivo de limitar el calentamiento global a 2 grados centí­grados.

En el campo diplomático, estará en primer plano la crisis iraní­, desencadenada por manifestaciones masivas que denunciaban fraude en la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad, quien acusó a los paí­ses occidentales de atizar los disturbios.

Esas tensiones incrementan las ya existentes por las sospechas de los paí­ses occidentales de que el programa nuclear iraní­ tiene fines militares.

El programa nuclear de Corea del Norte ocupará también la atención del G8, después del ensayo nuclear al que procedió el paí­s comunista asiático a fines de mayo y de las pruebas de misiles de los últimos dí­as.

El viernes, el G8 se reunirá con representantes africanos, quienes le recordarán sus promesas de ayuda, en momentos en que el número de personas que pasan hambre en el mundo se incrementa y supera los mil millones.

Esa preocupación recibió el sábado el espaldarazo del papa Benedicto XVI, quien instó a los lí­deres del G8 a reforzar la «ayuda al desarrollo» y a tomar medidas «éticas» contra la crisis.

Manifestaciones de protesta fueron convocadas en L»Aquila y en Roma durante los dí­as del cónclave, que se llevará a cabo en medio de estrictas medidas de seguridad.

Italia sigue traumatizada por los violentos enfrentamientos del G8 de Génova en 2001, durante los cuales un carabinero mató a un joven manifestante.

La cumbre será además un test sobre la credibilidad de Berlusconi, debilitado por una serie de escándalos relacionados con su vida privada.