Niños juegan a ser adultos


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El campamento de verano reúne a los adolescentes para integrarlos y enseñarles actividades de negocios dejando por un lado las piscinas.» title=»FOTO LA HORA: ARCHIVO

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<p>Ser por una semana empresario, cineasta, arqueólogo, o incluso presidente de un paí­s: cada vez más los campamentos de vacaciones en Estados Unidos proponen a los niños jugar a ser adultos.</p>
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En el campamento de verano «CEO», de la Universidad Millikin en Illinois (norte), adolescentes de 14 años elaboran «planes de negocios», se reúnen con verdaderos empresarios y aprenden cómo comportarse en acontecimientos oficiales.

Por tercer año, esta colonia de vacaciones busca enseñar a los jóvenes «cómo es estar a cargo de una empresa», explica Connie Beck, directora de la red de empresarios regionales de Millikin, una de las fundadoras de este campamento de vacaciones.

«Queremos enseñarles cómo identificar una posibilidad, sea cual sea, y determinar si es una idea válida que puede ser explotada», señala a la AFP Beck, para quien esta formación es más que útil en este tiempo de crisis.

En el Centro Natural de Croydon Creek en Rockville (Maryland, este), una docena de preadolescentes se inician en las técnicas del documental cinematográfico sobre temas de la naturaleza.

«Queremos mostrar a los niños las opciones de las carreras vinculadas a la naturaleza», afirma Melinda Norton, del equipo de dirección de este campamento que existe desde hace un año.

Mientras filma a Hannah Hwang, de 9 años, manipular una serpiente, tema de su documental, Joseph Heyman, de 10 años, declara: «Esto es algo que quizás haga cuando sea grande».

«Los niños hacen todo: buscan el tema, escriben el guión y filman», dice Bridget Brouillire, directora de la emisora de televisión local Rockville 11, que difundirá las pelí­culas de los jóvenes cineastas.

En el Instituto Smithsonian en Washington, los niños tratan de ser «Presidente por una semana», como reza el tí­tulo de la propia colonia de vacaciones.

En el programa se incluye cómo crear el material de una campaña electoral, cómo consolidar un movimiento polí­tico y cómo expresarse en público. Este «campamento polí­tico» se llena cada año.

Estas «semanas temáticas» difieren mucho de los tradicionales campamentos de verano con baños en piscinas, construcción de chozas o pesca con caña, que aún hacen soñar a algunos de los participantes.

Andrew, de 11 años, cuela tierra concienzudamente en una colonia sobre arqueologí­a. Cuando se le pregunta si quiere ser arqueólogo cuando sea grande, responde precipitadamente: «No. Estoy aquí­ porque mis padres me inscribieron».

«A veces, es verdad, los padres son quienes están más interesados en el campamento que los niños», reconoce Heather Bouslog, fundadora de la colonia de arqueologí­a hace 11 años.

«Se los escucha decir: «Me hubiera gustado tanto participar en un campamento como éste cuando era niño» y viven esta experiencia a través de sus hijos», enviándolos a excavaciones, detrás de una cámara o a un taller de aprendiz de banquero, señala Bouslog.

Pero esta nueva clase de campamentos de verano también cumple una misión.

Según Bouslog, varios jóvenes se convirtieron en arqueólogos o se integraron luego a trabajar en la propia colonia.

Después de su semana de excavaciones, Nicole Dembo, de 11 años, descubrió su vocación: «Antes querí­a ser maestra de escuela, ahora quiero ser arqueóloga», dice esgrimiendo un trozo de vidrio que descubrió en el polvo.

«Queremos enseñarles cómo identificar una posibilidad, sea cual fuere, y determinar si es una idea válida que puede ser explotada».

Connie Beck

Fundadora del campamento