-¡Qué olor tan desagradable! ¿Qué será? Antes la ciudad no apestaba. Lo anterior es el ejemplo de pláticas comunes en la capital. Para algunos resulta extraño ese olor, para otros es normal percibirlo durante el invierno. Lo cierto es que cada año los olores «apestosos» emanados del basurero municipal son exagerados. Y lo peor ahora es que abarcan más kilómetros.
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El jueves recién pasado, me encontraba en la zona 1 y el olor era tan penetrante y desagradable que observé que muchos caminantes se cubrían la nariz con las manos. Otros usaban pañuelo. Luego me desplacé quince kilómetros hacia el sur, y para mí sorpresa el olor era tan fuerte como en la zona 1.
Hasta hace unos 10 años, ese olor sólo se percibía por las cercanías al vertedero de basura. Los habitantes de los Multifamiliares, recuerdo, eran los más afectados. Un poco los habitantes de la zona 7 y algunas cuadras de la zona 11. Pero en la actualidad esos olores se perciben en sectores cada vez más retirados de la zona 3.
Pareciera que las autoridades municipales no ponen atención a ese problema. Hace aproximadamente 15 años me enteré que se habían formulado varios planes y proyectos, entre los que estaba el traslado a un región distante a aproximadamente 15 kilómetros. Sin embargo, éste y los demás proyectos jamás se llevaron a cabo.
Es indudable que la ciudad ha crecido en población y que a mayor población más y más desechos. Pero no ha habido acciones concretas que propongan el cambio del basurero, y mientras los técnicos y especialistas en medio ambiente y desarrollo de la Muni continúan haciendo planes, proyectos y propuestas la población seguirá soportando los olores nauseabundos del basurero de la zona 3.
Comentario de lectora.- La lectora Valentina Girón, envió un comentario a mi columna publicada la semana pasada cuyo titular fue «Mujeres indígenas exigen espacios». A continuación lo escrito por la señora Girón.
¿Reclaman espacios? Si a esas vamos yo también reclamo y reclamo mucho más que espacios, reclamo oportunidades. Si para obtener espacio se necesita ser indígena, estoy perdida, pues aunque soy mujer, no tengo absolutamente nada de indígena. Ya soy alta, blanca, delgada, de facciones finas. Entre mis cualidades está ser graduada de la Universidad de San Carlos de Guatemala, con amplios conocimientos en pedagogía, filosofía e idioma inglés. Pero si por todos estos dones que la Madre Naturaleza me dio, me voy a poner a EXIGIR espacios ¡Todo el mundo me va a mandar al diablo! ¡Y con mucha razón! Los espacios no se exigen, SE GANAN.
Sin comentarios.