Las expectativas por darle una fastuosa despedida a Michael Jackson en la finca Neverland en California pueden haberse desbaratado, pero algunos fanáticos no levantan su campamento frente a la propiedad y otros siguen llegando para rendirle tributo a su ídolo.
«Nos vamos a quedar acá hasta mañana, porque de todos modos va a venir mucha gente y estamos acá para conocer gente y rendirle tributo a Michael Jackson», dijo Arturo Sánchez, de 29 años, que llegó a la hacienda este miércoles a las dos de la mañana junto a su hermana y su primo.
Sánchez, que había erigido su carpa a unos 30 metros del portón de Neverland, se mostró reticente a aceptar que el cuerpo del «rey del pop» no vaya a ser exhibido públicamente el viernes en la hacienda, a 150 km al noroeste de Los Angeles.
«Estamos escuchando muchas versiones» dijo, aunque admitió que estaba «decepcionado».
La familia de Michael Jackson aclaró el miércoles que no va a celebrarse funeral alguno en Neverland, lugar que fue por casi dos décadas epicentro de la vida de derroche y excentricidades del cantante, fallecido el 25 de junio de un paro cardiaco en circunstancias todavía poco claras.
La noticia de que los funerales se celebrarían en Neverland provocó desde el martes una enorme movilización de periodistas y fanáticos hasta la hacienda, enclavada en una zona de colinas vinícolas y pequeños poblados, provocando en minutos que se colmaran las habitaciones en los pocos hoteles del lugar.
«Es decepcionante, pero la familia viene primero y ellos (los Jackson) saben qué es lo mejor», dijo Desiree Crossley, de 49 años, mientras levantaba el campamento que tenía a un lado de la carretera, donde iba a esperar junto a sus dos hijas para despedir a su ícono pop.
Crossley, originaria de Lancaster, al norte de Los Angeles, afirmó que tiene previsto ir a la megalópolis si se confirma que los funerales se realizarán allá.
«Pienso que hubiera sido apropiado que lo enterraran en Neverland. Este fue su hogar y su retiro para alejarse del mundo», señaló Steven Auclair, de 16 años, quien vino desde la población cercana de Lompoc.
«Hubiera sido excelente para el condado tenerlo acá. Pero después de todo lo que hicimos para destruirlo, no creo que nos lo merezcamos», dijo al recordar a Jackson, quien brilló en las grabaciones y sobre los escenarios pero tuvo una perturbadora vida privada con un caso por abuso sexual que se definió en la corte de Santa María, cerca de Neverland.
La posibilidad de que miles de personas llegaran a Neverland si se realizaban acá las exequias, había puesto en alerta a las autoridades locales y algunos habitantes de esta exclusiva zona habían manifestado tedio.