El triunfo no es de quien lucha, sino de quien se lo aprovecha.
Maquiavelo.
Â
En los inicios del conflicto armado allá por 1962, cuando recién iniciaba su vida de adulto, Â Carlos Estrada González, siendo estudiante de medicina, Â formaba parte de la Asociación de Estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Sus acciones y protestas junto a las de otros compañeros le ganaron la persecución del gobierno, por lo que sus padres lo obligaron a abandonar el país. Temerosos por su vida fue llevado silenciosa y sigilosamente a México, en donde logró un respaldo moral de quienes le habían precedido.
De allí se traslado a los Estados Unidos en donde logró matricularse en la universidad y finalizar su carrera, obteniendo una especialidad en psiquiatría, hasta convertirse  en director de un destacado hospital y luego fundar el propio.
Algo que  tiene que ver con el deseo de superación para alcanzar el éxito, lo que muchos connacionales han logrado  en el exterior, aunque no sepamos tanto de ellos como de Ricardo Arjona.
Recientemente el Dr. E. como le llaman en Estados Unidos, estuvo en Guatemala. Y quizás con la visión del «extranjero» o la del  fogoso universitario, preguntaba: ¿Qué  le han hecho a mi Guatemala? al encontrarse un país desquebrajado, en abandono, con carreteras en pésimo estado; un sistema de salud insuficiente; maestros con 6 meses sin pago, una economía en crisis, obras públicas sobrevaloradas, asesinatos en impunidad, funcionarios involucrados en graves situaciones de corrupción, policías delincuentes y un presidente que se autodenomina socialdemócrata acusado de complicidad en  el asesinato de un abogado, crimen del que nada se ha dicho, aunque sí se hacen muchos comentarios para desviar la atención de su muerte y desprestigiar a su persona.
Eso sólo entre unos pocos acontecimientos, añadiéndole  sabor, con las declaraciones del vicepresidente Espada a un año de la muerte del entonces ministro Vinicio Gómez y viceministro Edgar  Hernández Umaña, y cuando las autoridades no han aclarado los hechos, y difícilmente ya lo hagan, comenta que pudo ser un sabotaje a la aeronave en que viajaban.
Así que a 47 años de iniciado el conflicto armado, según dijeron; en la búsqueda de justicia y un mejor nivel de vida para los guatemaltecos y luego de hace más de una década de la firma de los acuerdos de paz, con un gobierno actual  formado por quienes aparecen en los cuadros de la  guerrilla, el dólar sube, tanto como la gasolina y los productos de la canasta básica en el mercado, mientras la vida del guatemalteco, baja de calidad, ante esto y la inseguridad, la impunidad y la corrupción imperante, así vistas las cosas sólo nos queda pedir  que Dios nos recoja confesados.