La reforma financiera de Obama


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El Presidente estadounidense Barack Obama firma la regulación financiera para asegurar la estabilidad del sistema económico.» title=»FOTO LA HORA: MANDEL NGAN

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<p>El presidente estadounidense Barack Obama propuso este miércoles la que calificó como la más amplia reforma de la regulación financiera desde la Gran Depresión de la década de 1930.</p>
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«No elegimos la forma en que comenzarí­a esta crisis, pero tenemos opciones sobre el legado que esta crisis nos deja», dijo Obama en la Casa Blanca.

«En consecuencia, hoy, mi administración propone una vasta reforma del sistema regulatorio financiero, una transformación a una escala que no se veí­a desde las reformas que siguieron a la Gran Depresión», agregó.

Su plan incluye el refuerzo de los controles gubernamentales sobre el mundo financiero, tras varios años de libre albedrí­o y desregulación.

Se trata, dijo el mandatario, de no tener como alternativas una quiebra de dramáticas consecuencias o un rescate financiado por los contribuyentes, como en el caso de la aseguradora AIG.

El plan marca una de las grandes prioridades del gobierno de Obama para salir de la crisis financiera que originó la actual crisis económica. Ahora debe ser considerado por el Congreso.

El presidente quiere acelerar el paso. El secretario del Tesoro Timothy Geithner debe comparecer a partir del miércoles ante los congresistas para fundamentar el proyecto. El presidente del Comité de servicios financieros de la Cámara de Representantes, Barney Franck, declaró que prevé la aprobación del plan de aquí­ a fin de año.

El objetivo es atacar las debilidades del sistema financiero estadounidense, dejadas al descubierto por la crisis.

Ya divulgada en sus grandes lí­neas en marzo, la reforma apunta a reforzar cinco elementos: el control de las sociedades financieras, la regulación y la infraestructura de los mercados, la protección de los consumidores, la capacidad del Estado para enfrentar una crisis con eficacia, y las normas internacionales y la cooperación.

Se espera que Obama anuncie la creación de un consejo de vigilancia de los servicios financieros. Este órgano, cuya presidencia volverá al Tesoro, será encargado de evaluar los riesgos que amenazan al sistema financiero en su conjunto y de coordinar la acción de los diferentes órganos de regulación.

La reforma también prevé colocar bajo la supervisión de un organismo regulador único las instituciones financieras más grandes del paí­s, cuya quiebra pondrí­a en peligro el sistema económico. Es la Reserva Federal (Fed) la que asumirá esta tarea.

Para asegurar la estabilidad del sistema, el gobierno también va a elevar el nivel de capital que deberán poseer «todas las instituciones» financieras, con obligaciones más estrictas para las más importantes.

En materia de regulación de los mercados, el plan prevé que los fondos especulativos, que escapan por el momento al control de las autoridades, se deban registrar ante un regulador. Esta obligación podrí­a sin embargo aplicarse sólo a partir de un cierto monto de activos administrados.

La reforma también impondrí­a que los productos derivados de tí­tulos de deuda -que en lo sucesivo serán standardizados- y que actualmente se negocian por acuerdo recí­proco, lo hagan por medio de estructuras centralizadas de compensación. Esto deberí­a sin embargo dejar un gran número de productos derivados fuera del control de las autoridades.

El gobierno también va a promulgar normas para la titulización, la operación que consiste en transformar en tí­tulos los activos financieros, con el fin de evitar que los emisores descarguen los riesgos sobre el resto del sistema.

La titulización es en parte responsable del crecimiento desenfrenado de los créditos inmobiliarios a riesgo que provocaron la actual crisis.

Obama también anunció la creación de una nueva agencia de protección de los consumidores, encargada de supervisar especí­ficamente los créditos inmobiliarios y los créditos al consumo.

ANíLISIS «Quedó corta»


La reforma de la regulación financiera estadounidense propuesta hoy por el presidente Barack Obama fue acogida con escepticismo por varios economistas para los que no va lo bastante lejos.

La necesidad de esta reforma, que pretende tapar vací­os legales que permitieron a las finanzas estadounidenses tomar riesgos desmesurados, tení­a sin embargo la aprobación de todos.

«En conjunto, esto sigue los principios generales de lo que la inmensa mayorí­a de nosotros querí­amos ver, pero hubo ciertos aspectos que representan oportunidades perdidas», consideró Douglas Elliott, economista de la Brookings Institution.

Elliott se mostró decepcionado de ver que la arquitectura global quedará casi igual, con la única desaparición de la oficina de supervisión de las cajas de ahorro. Cinco sobre seis instituciones quedarán en su sitio.

«Tener tantas instancias de regulación deja siempre abierta la posibilidad de que se pueda elegir» entre los reguladores, lo que «permite a las sociedades encontrar el eslabón débil», subrayó, haciendo referencia al hecho de que en el pasado varias sociedades cambiaron su estatuto para escapar a la vigilancia, como el banco Washington Mutual, que quebró en septiembre de 2008.

«Hoy estamos en el momento en que hay que ponerle un plazo definitivo a los duelos jurí­dicos y a las guerras que alimentaron una estructura arcaica incapaz de impedir la crisis o de administrarla», dijo por su parte Hal Schott, profesor de finanzas de Harvard y director del Comité sobre la Regulación de los Mercados Financieros, grupo independiente creado en 2006.

«La reforma final debe ir considerablemente más allá de lo que propone el gobierno», estimó.

REFORMA Principales puntos


He aquí­ los principales puntos de la reforma propuesta al Congreso estadounidense:

Primer objetivo: mayor control del «riesgo sistémico» y de la reglamentación financiera

Creación de un Consejo de supervisión de los servicios financieros (CSSF), presidido por el secretario del Tesoro y encargado de identificar los nuevos riesgos que amenacen al sistema, coordinar la acción de los reguladores y ayudar a llenar las eventuales lagunas del sistema de supervisión.

Colocación de todas las instituciones financieras (bancos, fondos de inversión, empresas de seguros…) cuya quiebra pondrí­a en peligro al conjunto del sistema económico, bajo el control de un solo regulador, en el caso la Reserva Federal (Fed).

Endurecimiento de las normas que rigen los fondos propios de todas las firmas, y autorización a la Fed para imponer normas prudenciales más restrictivas en ciertos casos.

Incremento de las normas de capital de todos los bancos.

Reconsideración de las normas contables con el objetivo de definir la manera de hacer provisiones para eventuales pérdidas.

Racionalización de la reglamentación bancaria con la eliminación del régimen especial para las cajas de ahorro.

Obligación para los fondos de inversión que administren activos superiores a un «tope módico» de registrarse ante el regulador bursátil, la SEC y de transmitirle «informaciones suficientes» sobre su actividad.

Refuerzo de la reglamentación de los fondos monetarios (todaví­a a definir).

Segundo objetivo: refuerzo de la regulación y de las infraestructuras de los mercados.

Refuerzo del control de la titulización. Los emisores que recurran a prácticas que les permitan hacer efectivos activos en forma de tí­tulos deberán retener 5% del riesgo de crédito asociado a ellos.

Refuerzo de los esfuerzos de la SEC para ajustar las normas que se aplican a las agencias calificadoras, con el objetivo de evitar eventuales conflictos de interés.

Tercer objetivo: refuerzo de la protección al consumidor.

Creación de una Agencia de protección financiera del consumidor, encargada de supervisar la oferta de ahorro, crédito y servicios financieros a particulares.

Cuarto objetivo: dar al gobierno los medios de enfrentar eficazmente las crisis financieras.

Propuesta de un proyecto de ley dando al gobierno autoridad para colocar bajo tutela del organismo federal de seguros de depósitos bancarios (FDIC) a toda institución financiera importante a riesgo de quebrar, con el objetivo de desmantelarla ordenadamente.

Quinto objetivo: refuerzo de la regulación y de la cooperación internacional

Imposición de normas jurí­dicas a las firmas financieras extranjeras presentes en Estados Unidos, idénticas a las que rigen para las empresas estadounidenses.

Solicitud de Obama al Comité de Basilea sobre supervisión bancaria, de reforzar sus normas prudenciales.